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Toa Cehk - La Saga de Ferkia

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La saga de Ferkia.jpg

Prólogo - Historia de Ferkia

En los tiempos de Spherus Magna de una dimensión alterna, la Guerra del Núcleo, a diferencia de la Realidad Principal, acabó con toda la vida inteligente del planeta, a excepción de los Grandes Seres, quienes fallaron en su intento de detenerla. El daño al planeta entonces no fue tanto, y no se tuvo que crear al Gran Espíritu. Sin embargo, los grandes seres crearon nuevas formas de vida biomecánica inteligente para que poblaran el planeta, diferentes razas, entre ellos: los Uhnurian, seres similares a los de la Raza Guerrera de Spherus Magna, los Ardhan, seres un poco más altos que los Uhnurian, los Braatuor, poderosos seres de cuatro brazos, los Skavax, similares a los Uhnurian, pero con sentidos como la vista y el oído mucho más sensibles, los Lehrgax, enormes seres poco inteligentes, y los Mylviox, seres salvajes que resultaron de un experimento fallido. Los Grandes Seres, entonces dejaron el planeta a su suerte, porque creían que si regresaban, podían cometer el mismo error que condujo a los antiguos habitantes del planeta a su extinción. El planeta Spherus Magna, fue renombrado Ferkia por los nuevos habitantes, que en su dialecto significa Nuestro Mundo. La mayoría de esas especies, aprendieron a cómo controlar los elementos a través de entrenamientos.

Años más tarde, la sociedad del planeta avanzó, con muchos conflictos entre las especies, durante 99,000 años, hasta que se llegó a una paz que no duraría mucho, la sociedad del planeta fue decayendo hasta llegar a un punto en que un grupo de seres con ideales de orden y justicia absoluta, llegaron al poder del planeta a la fuerza, y se inició una era totalitaria controlada por los que se nombraron, los Gobernantes de la Oscuridad.

A medida que se formaron rebeliones, ocurrían matanzas y masacres contra los que se oponían. Las batallas deterioraron el terreno del planeta, dejando pocas partes aptas para vivir. Todo se volvió un caos total.


Capítulo 1 - Un visitante indeseado

Año 428 después del Gran Cataclismo.

Han pasado meses desde el nacimiento de los Toa Kacia y la muerte de Kudarax, y la isla está en paz por el momento. Toa Cehk en Kacia Onu-Koro siguió entrenando duro con Toa Delme para enfrentar una posible nueva amenaza, hasta que un día un Matoran llegó a la casa de Turaga Maki diciendo:

-Turaga Maki, nuestros vigilantes han visto a un extraño ser en la isla, solicito que los Toa vayan a investigar.

Turaga Maki se detuvo un par de segundos para pensar y dijo:

-De acuerdo, le diré a Cehk y a Delme que investiguen, no molestaremos a los otros Toa por ahora.

Mientras Cehk entrenaba con su espada y Delme le lanzaba rocas para que las cortara, Maki llegó y Cehk lo saludo:

-Turaga Maki, que gusto verlo hoy.

-Gracias, vengo a darte una pequeña misión. –Respondió Maki.

-¿Y de qué se trata la misión, Turaga? –Añadió Delme.

-Nuestros vigilantes han detectado un extraño ser rondando por la isla, alguien nunca antes visto y con apariencia peligrosa, y necesito que vayan a las afueras de la aldea a investigar. –Aclaró Maki.

-En seguida iremos. –Terminó diciendo Cehk, y los dos Toa partieron a su búsqueda.

Después de horas de búsqueda, escucharon una voz poco familiar que les dijo:

-¿Ustedes son Toa?

Los dos se dieron vuelta y vieron una figura alta, con un aspecto duro y con armadura de color azul con negro.

-Yo soy Eidann, un agente de la Hermandad de los Makuta, y estoy investigando la supuesta muerte de Kudarax, más les vale que me lo digan todo, o tendré que interrogarlos a la fuerza. –Dijo el desconocido.

-¿Qué crees que somos? Tú no podrás con nosotros así tan fácil. –Dijo Cehk.

-Cehk, no te confíes tanto, tengo un mal presentimiento a cerca de este tipo. –Le susurró Delme a Cehk.

-Veo que no van a hablar, ¡entonces tendré que interrogarlos o eliminarlos! –Les dijo Eidann y sacó un par de hachas de tamaño mediano de su espalda-. No debieron desafiarme.

-Eso lo comprobaremos. –Dijo Cehk blandiendo su Espada de Protoacero.

-Cehk, tú siempre tan seguro de tu capacidad, no te dejaré vencerlo solo. –Añadió Delme tomando sus Taladros Temblor.

Eidann comenzó atacando a Cehk con una de sus hachas, pero fue bloqueada con un movimiento de espada de Cehk, en seguida Delme saltó para atacar con su taladro, pero el enemigo saltó para esquivarlo y lanzó una de sus hachas hacia el Toa de Tierra, quien no alcanzó a reaccionar, pero antes de que le llegara, el hacha se detuvo, quedando flotando en el aire, cayendo al suelo segundos después. Los dos Toa se preguntaban qué ocurría, hasta que oyeron una voz femenina:

-Creo que necesitan mi ayuda.

Los dos voltearon la vista hacia donde venía la voz, y era Toa Ahnia, Toa Psiónica.

-¡Ahnia! –Gritaron los dos Toa.

-Sentí una presencia, fui a investigar y me encuentro a mis amigos luchando sin avisarme. –Les dijo Ahnia.

-Lo sentimos. –Respondieron los dos.

-¡Ya basta de perder el tiempo, y terminemos esto! –Gritó Eidann.

-No puedes vencernos, somos tres contra uno. –Le dijo Delme.

El enemigo empezó a reir.

-¿Qué es tan gracioso? –Dijo Cehk.

-Ustedes no conocen mi verdadera habilidad. –Respondió Eidann.

-¿A qué te refieres? –Preguntó Ahnia.

-¡A esto! –Dijo Eidann y con un movimiento abrió una especie de portal ínter dimensional-.

-Pero qué… ¡Qué es eso! –Dijo Cehk.

-Es un portal, si alguno de ustedes entra ahí, se irá a una dimensión desconocida al azar, mi habilidad es esa, no es perfecta porque no puedo decidir hacia dónde enviarlos, pero así me logro deshacer de mis enemigos –Explicó Eidann. El portal empezó a atraer a los Toa, quienes estaban estupefactos, y en un movimiento rápido, Eidann golpeó a Cehk hacia el portal, el cual se cerró al entrar en él.

-¡No! –Gritó Delme.

-¡Cehk! –Gritó Ahnia.

Eidann se rió cruelmente y añadió:

-¡Ahora les toca a ustedes!

Pero sin pensarlo dos veces, Ahnia con sus poderes psíquicos, paralizó en el aire al enemigo, y Delme lo encerró en un montón de Tierra bien dura, apretándolo hasta que cayó inconsciente.

-¡Ya basta Delme! –Dijo Ahnia.

-¡Déjame acabar con él! –Respondió Delme.

-¡No! ¡Tu honor como Toa se arruinará! –Añadió Ahnia, y Delme se detuvo y dijo:

-Tienes razón, vamos a entregarlo a los Turaga, ellos sabrán qué hacer con él.

-También debemos avisarles de lo sucedido y buscar una solución –Dijo Ahnia y se lo llevaron a la aldea.

Mientras tanto Cehk, viajaba en el espacio-tiempo a un lugar que él jamás había visto.



Capítulo 2 - Un mundo en ruinas

Cehk, quien estuvo inconsciente durante horas, despertó, se encontraba en un lugar árido, con el aire pesado, el terreno parecía un campo de batalla después de una guerra, el cielo estaba despejado, a lo lejos se veían ruinas de construcciones, que parecían que alguna vez pertenecieron a una ciudad. Cehk entonces dijo:

-Dónde estoy, y qué raro me siento, me siento pesado y no recuerdo verlo todo desde esta perspectiva. Lo último que recuerdo fue que aquel tipo abrió ese portal y me forzó a entrar, debo haber llegado aquí.

Se detuvo un rato de hablar, hasta que gritó:

-¡Como voy a volver a casa!

Esperó un rato, y dijo:

-Mejor dejo de lamentarme solo y voy a buscar ayuda, si es que no estoy en un lugar sin vida.

Empezó a caminar, pero a cuestas, y llevando en su mano derecha algo que parecía su espada, y pensó “Esto no se parece mucho a mi espada, de dónde habrá salido no lo sé, pero mejor lo llevaré conmigo, me podría servir”. Siguió caminando con dificultad, hasta que divisó algo que iba en el cielo y se desplomó por el cansancio. Ese algo que iba en el cielo bajó hacia donde estaba Cehk, y dijo:

-Oye amigo, ¿estás bien? Oye…

Cehk despertó de nuevo, pero esta vez en una cama, dentro de una especie de estructura.

-¿Dónde estoy ahora? –Dijo.

-Estas en la base de la Resistencia de Ferkia. –Dijo un ser de color verde, con cuatro alas y del tamaño de un Toa.

-¿Tú quién eres? –Le preguntó Cehk.

-Yo soy Viradix, el miembro más ágil y astuto de la Resistencia de Ferkia, soy buscado vivo o muerto en este mundo, deberías haber oído a cerca de mí alguna vez.

–Respondió el ser-

-Nunca había oído a cerca de ti, no sé qué es este mundo… ¿Espera, eres un Toa? –Dijo Cehk.

-¿Toa? ¿Qué es eso? No eres de por aquí, ¿verdad? ¿O te diste un golpe en la cabeza?

–Dijo Viradix-. Bueno, deberías darme las gracias, yo te rescaté de ese desierto y te traje a nuestra base, ¿de qué especie eres? Nunca había visto un ser como tú, eres grande, pero no tan alto como un Ardhan, pero eres más alto que nosotros, los Uhnurian.

-Espera, ¿Yo más alto que tú? Te ves del mismo tamaño que yo-. Dijo Cehk extrañado.

-De verdad que te golpeaste la cabeza, mírate ahí y quizás te acuerdes de cómo te vez-. Sugirió Viradix. Cehk se acercó a una fuente con agua bien pura, y vio su reflejo en ella. Luego estupefacto dijo:

-Pero qué… ¿¡Por qué me veo así!? ¡Qué me ha pasado! Me veo enorme con respecto a como recuerdo que me veía antes. No lo entiendo.

Cehk ahora tenía una apariencia más gruesa que un Toa, con un aumento en su musculatura, con los pies más grandes y la máscara diferente. Cehk evidentemente se había agrandado. Después de unos segundos viéndose, Viradix le dice:

-Aún no me dices cómo te llamas, extraño.

-Ah, verdad, yo soy Cehk, Toa del Hierro. –Respondió Cehk.

-Toa… No me has dicho aún que es eso.

-Los Toa somos protectores, héroes que sirven la voluntad del Gran Espíritu, eso al menos en mi mundo.

-Ya, haremos como que entendí.

De pronto, la puerta se abre y aparece alguien de apariencia femenina, alta y de armadura blanca. Se acercó y dijo:

-Sígueme y te daremos respuestas.

-Vamos. –Le dijo Viradix.

Cehk entonces los siguió, mientras caminaban le preguntó a Viradix:

-¿Quién es ella?

-Ella se llama Niballa, es de la raza Ardhan, te dije que eran altos. –Respondió Viradix.

Siguieron caminando por un pasillo, hasta que llegaron a una sala, en donde estaban un ser negro, con un brazo y una pierna mecánica, un ser rojo y anaranjado, con una apariencia parecida a Viradix, pero sin las alas y con una armadura más gruesa y un enorme ser amarillo y negro, con cuatro brazos, quien se encontraba en un asiento frente a una especie de escritorio. Cehk pensó: “Espero que sean amables”. Se detuvieron al frente del ser amarillo y negro, el cual dijo:

-Dinos tu nombre, extranjero.

-Yo soy Cehk. –Respondió el Toa.

El ser negro dijo:

-Tú no eres de este mundo como hemos visto, nuestros exploradores detectaron una especie de portal en el cielo, de donde saliste, y nuestro agente Viradix te ha encontrado.

-Dinos qué vienes a hacer aquí. –Añadió el ser rojo y anaranjado.

-Yo no vengo a hacer nada, ni si quiera quise venir, me enviaron forzadamente, además esta ni siquiera es mi apariencia, yo no soy tan alto en realidad.

Los tres seres empezaron a hablarse entre sí:

-Yo no confío en él. –Dijo el ser rojo-. Eliminémosle antes de que sea un problema.

-No te apresures, Aezter, probablemente tenga razón. –Dijo el ser amarillo.

-Si resulta ser un agente del enemigo, no tendremos más remedio que eliminarlo. –Dijo el ser negro.

Hablaron hasta que el ser amarillo le dijo a Cehk:

-Yo soy Nofruz, el líder de la Resistencia, y el último de la especie Braatuor.

-Yo soy Vatrek, guerrero, ingeniero y segundo al mando de la Resistencia, soy de la raza Skavax. –Dijo el ser negro.

-Yo soy Aezter, guerrero de la Resistencia y guardaespaldas de Nofruz. –Dijo el ser rojo.

-Veo que ya conociste a Viradix y a Niballa, ellos dos te vigilarán mientras decidiremos qué hacer contigo. –Dijo Nofruz.

-¿Alguna pregunta que quieras hacernos? –Dijo Vatrek.

Cehk asintió diciendo:

-Primero, ¿dónde estoy?

-Estás en Ferkia, este mundo ha sido duramente golpeado por la guerra y actualmente está sometido a una dictadura de parte de los llamados Gobernantes de la Oscuridad, nosotros somos la resistencia y esta es nuestra base subterránea secreta. –Respondió Nofruz-. Te acabo de dar una información confidencial, si te descubrimos informándole a algún agente de los Gobernantes, serás eliminado.

Cehk quedó confundido, pero les dijo:

-Entiendo.

-Ahora ve a conocer esta base, y cualquier cosa sospechosa que hagas, ya sabes. Niballa y Viradix te llevaran. –Dijo Vatrek.

-¡Entendido! –Respondieron los dos acompañantes de Cehk.

Cuando Cehk y sus guías salieron de la sala, Nofruz dijo:

-Tengo el presentimiento de que Cehk será un gran aliado para nuestra causa.


Capítulo 3 - La Resistencia de Ferkia

Cehk, Vidarix y Niballa fueron caminando por un pasillo, levemente iluminado, hasta que Cehk les dijo:

-No sé qué hago aquí, debería estar buscando cómo volver a mi mundo, mis hermanos deben estar preocupados.

Y Viradix le respondió:

-Tienes razón, nuestra causa no es tu problema, pero creo que sé lo que está planeando el viejo Nofruz, creo que si resultas de confianza, él va a pedirte que nos ayudes y si lo haces, te ayudaremos a regresar a tu mundo.

-Yo creo lo mismo. –Dijo Niballa-. Ese tipo es lo más noble que hay, aunque su apariencia no lo demuestre.

-Pero yo… de acuerdo, si él me lo pide les ayudaré, pero aún no me muevo bien con ésta apariencia. –Les dijo Cehk.

Siguieron caminando hasta llegar a un lugar con varios seres entrenando. Viradix le dijo:

-Éste es nuestro salón de entrenamiento, aquí nos preparamos para las recurrentes batallas que tenemos contra el enemigo, las cuales pocas hemos ganado.

Niballa añadió:

-Nosotros no somos muchos, y el enemigo tiene un enorme ejército de horribles seres llamados Mylviox, ellos nos buscan y no tienen piedad con quien se resista.

-Eso no suena muy bueno. –Les respondió Cehk.

-Nosotros nos entrenamos para usar lo que se llama elementos, yo me entrené para usar el elemento del Aire. –Dijo Viradix-. Y nuestra amiga aquí presente está entrenada en el elemento del Hielo.

-¿Ustedes se entrenan para usar elementos? –Dijo Cehk sorprendido-. Nosotros tenemos un elemento definido cuando nacemos.

-¿Estás hablando en serio? –Le dijo Niballa.

-Dijiste que eras del Hierro, ¿verdad? –Preguntó Viradix.

-Así es, puedo controlar todo tipo de Protodermis metálico.

-Jamás había escuchado a cerca de un elemento así. –Añadió Viradix.


Mientras tanto en la isla Kacia, Delme y Ahnia entregaron el invasor al consejo de los Turaga de Kacia. Un agente de una misteriosa organización llegó a llevárselo. Después de eso Delme le dijo a Turaga Maki:

-¿Qué vamos a hacer? Debemos recuperar a Cehk, ¿Cómo vamos a buscarlo?

Y Maki le respondió:

-Paciencia, joven Toa, el destino definirá si tu amigo Cehk volverá a nosotros o encontraremos una forma de traerlo de vuelta.

La noticia se difundió por toda la isla. Los Toa Kacia estaban muy preocupados, y Zokua quedó como líder temporal.


De vuelta en Ferkia…

Después de un rato los tres, llegaron a una espacie de amplio laboratorio, y también un taller donde crean artefactos útiles. Viradix le enseñó a Cehk las cosas que había ahí, con un aparente poco conocimiento de todo lo que había. De repente entró Vatrek, y dijo:

-Viradix, te he dicho que no me gusta que husmeen en el laboratorio.

-Lo siento, es que le estaba enseñando a Cehk. –Respondió el Uhnurian.

-Dijimos que aún no confiamos en él totalmente, pero bueno. –Dijo Vatrek. Después avanzó hasta llegar a una especie de cápsula y le dijo a Cehk:

-Entra aquí, te voy a analizar. Cehk quedo pensando un momento y respondió inseguro:

-Está bien.

Entró a la máquina, con dificultad por su tamaño, pero al final lo logró.

-Eres grande, mi gris amigo. –Le dijo Vatrek encendiendo la máquina.

-Sí, pero no siempre he sido así, antes era como del tamaño de Viradix y el de usted.

–Aclaró Cehk. La máquina empezó a arrojar resultados y Vatrek dijo:

-Qué raro, tu composición Protodérmica es demasiado similar a la nuestra, pero tienes algo distinto. Es como si tus moléculas fueran más grandes, esto es muy similar a… Creo que tengo una teoría, al llegar a este distinto plano de la realidad, tus moléculas debieron haber sufrido una transformación y ahora eres más grande, fuerte y duro. Sin embargo no me explico cómo y por qué pudo haber sucedido.

Los otros tres seres quedaron mirándolo sin decir nada, hasta que Vatrek dijo:

-Bueno, en palabras más simples, sufriste una especie de mutación al entrar a este mundo. Cehk quedó sorprendido, y Viradix tratando de alentarlo le dijo:

-Míralo por el lado bueno, ahora eres más fuerte y resistente que antes.


Mientras en un lugar oscuro, un Uhnurian de color negro le dice a un Ardhan de color rojo y negro:

-¿Nuestros hombres aún no encuentran la base de la Resistencia?

-No, pero presiento que cada vez estamos más cerca de encontrarlos y acabar con ellos-. Respondió el Ardhan.

El Uhnurian empezó a reírse de una forma macabra y dijo:

-Pronto este planeta será nuestro completamente, y podremos empezar a pensar en buscar otros mundos para dominar. Sólo debemos obligar al viejo Nofruz a confesarnos donde se encuentra el Corazón de Ferkia.

Y los dos se rieron de una forma macabra y sádica.


Capítulo 4 - La prueba de Cehk

Después de que Viradix y Niballa le mostraran a Cehk el hangar, las habitaciones, y la enfermería donde estaba cuando llegó, lo llevaron otra vez donde Nofruz, quien le dijo:

-Cehk, hasta ahora no nos han informado alguna actitud sospechosa, sin embargo, debemos seguir vigilándote, ya te hemos contado nuestra situación y causa…

De repente se detuvo y empezó a toser.

-¿Se encuentra bien? –Dijo Cehk preocupado.

Aezter sostuvo a Nofruz y el viejo líder respondió:

-Sí mi joven amigo, la edad y las heridas de guerra me tienen un poco deteriorado, pero estaré bien. Ahora te iba a preguntar, ¿Quieres ayudarnos en nuestra causa? Si aceptas, te ayudaremos a volver a tu mundo, si es que todo lo que nos has dicho es verdad. ¿Aceptas?

Cehk empezó a dudar, hasta que Viradix le dijo:

-Acepta, así te ganarás nuestra total confianza y quizás podrás volver a tu mundo.

Cehk pensó unos segundos más, hasta que respondió:

-Acepto señor.

-Bien, pero primero, deberás pasar una prueba, para comprobar que eres un buen guerrero. –Le dijo Nofruz-. Tendrás un combate de entrenamiento con mi fiel guardaespaldas, Aezter, entrenado en el elemento del fuego, y un maestro en combate cuerpo a cuerpo, no es necesario que lo derrotes, pero deberás durar lo más posible sin rendirte.

-De acuerdo señor. –Asintió Cehk.

-Será un placer darle una paliza a este forastero. –Dijo Aezter.

-No seas muy duro con él, Aezter. –Le dijo Nofruz.

Cehk y Aezter fueron llevados al salón de entrenamiento para su combate, un grupo grande de espectadores estaban presentes. La arena era amplia, la lona era áspera y por los costados estaba el público. Cehk entró por un lado y Aezter por el otro, Cehk tomó su nueva espada que apareció con él cuando llegó y Aezter tomó una espada doble llamada Espada Incendiaria, y un gran escudo. Nofruz, en la parte más alta de la expectación, gritó:

-¡Empiecen!

Aezter corrió preparando su espada para atacar a Cehk diciendo:

-Ahora verás de qué se trata esto.

Lo atacó y Cehk se cubrió con su nueva espada, pero Aezter procedió a golpearlo con su escudo, haciéndolo retroceder.

-Acéptalo amigo, no estás listo para afrontar nuestra situación. –Le dijo Aezter.

-Te probaré que no soy cualquier tonto con el que estás luchando. –Respondió Cehk, e intentó un ataque a los pies de su contrincante, quien sin embargo saltó hacia atrás y dijo:

-Ahora te mostraré el poder que se requiere para estar aquí.

Aezter empezó a encender con fuego su espada, y atacó a Cehk moviendo su espada, soltando una llamarada como si su arma se alargara con fuego. Cehk con dificultad pudo esquivarla, ya que aún no lograba acostumbrarse a su nuevo tamaño.

-Veamos si puedes esquivarlo ahora. –Dijo el Uhnurian de fuego y lanzó una segunda llamarada con su espada, haciendo parecer que el fuego era su propia espada.

-Yo también tengo algunos trucos. –Dijo Cehk, y creó una protección de Hierro, la cual se fundió rápidamente, pero logró evadir el ataque.

En seguida Aezter le dijo:

-¡Oh! Veo que también tienes buenas habilidades, veamos qué haces contra esto.

El hábil Uhnurian creó una decena de pequeñas bolas de fuego, que mantuvo en el aire, y empezó a lanzarlas una por una contra Cehk. La primera pudo esquivarla, pero la segunda le llegó en la espalda, generándole una leve quemadura, pero dolorosa, y Cehk dijo en voz baja:

-Eso duele, esto es cosa seria.

La tercera la extinguió con su espada, la cuarta y quinta lo golpearon en las piernas, lo cual lo debilitó un poco más, y Aezter dijo:

-Ya no puedes mover bien tus piernas, pronto estarás suplicando que me detenga.

Lanzó la sexta y fue bloqueada por otra protección de hierro, Cehk, pensó: “Esto está complicado, espero poder terminar esta pelea vivo, porque pareciera que fuera a acabar conmigo”, la séptima bola de fuego la logró extinguir con su espada, pero la octava le llegó a su mano, lo que hizo que soltara su enorme arma.

-Estás desarmado, creo que ya gané sin tener que haber usado todas mis bolas de fuego-. Dijo Aezter creyendo que resultó victorioso, pero Cehk añadió:

-No creas que me has vencido aún, no necesito mi espada y mis piernas para derrotarte. Cehk se dio cuenta que la lona estaba formada por placas de hierro, y usó su poder elemental para levantar las que estaban a los pies de Aezter, quien exclamó:

-¡Qué estás haciendo!

-Ya verás. –Respondió Cehk, y empezó a hacer girar la plataforma en la que mantuvo a Aezter en el aire, giró y giró rápidamente hasta que la dejó caer, dejando a Aezter mareado y debilitado por la caída. Cehk se levantó, recogió su espada, se dirigió hacia Aezter y le dijo apuntado con su arma:

-He ganado.

Los espectadores estaban sorprendidos, el forastero le había ganado a uno de los mejores guerreros de la resistencia, hasta que Nofruz dijo:

-Cehk, has probado tu valor y tu fuerza al enfrentarte y aún mejor, vencer a uno de mis mejores guerreros, te has ganado mi respeto, pero mi confianza la tendrás que ganar con tus acciones, ve a descansar, pronto te asignaré tu primera misión.

-¡Sí, señor! –Respondió Cehk, después se dirigió a Aezter, le dio su mano y le dijo: ¿Te encuentras bien?

-Sí, estoy bien, y no necesito que me ayudes a levantarme. –Dijo Aezter y se levantó con dificultad-. Eres fuerte, pero al igual que el señor Nofruz, tendrás que ganarte mi confianza, y si veo que haces cualquier cosa que levante sospechas, no dudaré en acabar contigo sin contenerme.

Entonces se fue a la enfermería de la base, y Cehk también prosiguió hacia allá para tratar sus quemaduras.


Capítulo 5 - La primera misión

Al día siguiente, Cehk despertó en la habitación que le asignaron para que durmiera, compartiéndola con Viradix quien lo vigilaba.

Nofruz entonces lo llamó para asignarle una misión.

Llegando a la sala de Nofruz, donde también estaban Niballa y Viradix, el viejo líder le dijo:

-Buenos días Cehk, espero que estés listo para que te asigne una misión.

-Por supuesto señor. –Respondió Cehk y pensó: “Con tal de que me saquen de aquí, estaré listo”.

-Así me gusta, tu primera misión será ir a una pequeña ciudad parcialmente en ruinas, al suroeste de aquí cerca de las costas del Gran Océano, donde tienen a unos rehenes, entre ellos, uno de nuestros agentes llamado Moljek, que fue capturado y en cualquier momento pueden obligarlo a hablar sobre nuestra ubicación, y tendrás que liberarlos y traer a nuestro agente de vuelta. –Nofruz le mostró un mapa y le dijo-. Nuestros exploradores dicen que está rodeada de soldados Mylviox, los cuales creo que ya te han contado qué son, y también podría haber un oficial de los Gobernantes a cargo. Si es que lo hay, tendrás que tener cuidado, son muy bien entrenados en sus elementos y no dudarán en acabar contigo si interfieres en sus planes. Te acompañarán Viradix y Niballa, quienes tambien tienen la labor de vigilarte.

-¡Sí señor! –Exclamaron los otros dos acompañantes.

Saliendo de la base, por una abertura que sale de la superficie, el cielo se veía amaneciendo, y el frío de la mañana se hacía sentir con el viento. Era la primera vez que Cehk salía de ahí desde que lo encontró Viradix inconsciente.

-No me imaginé que esta base estaba tan escondida. –Dijo Cehk sorprendido-. Al cerrarse esa puerta ya no se ve nada que se parezca a una base.

-El viejo lo pensó bien al crear la nueva base. –Respondió Viradix-. Las últimas siete fueron destruidas, y la destrucción de la séptima le costo un par de extremidades a Vatrek, y obligó a que a él y a Nofruz les implantaran respiradores artificiales.

-Fue todo un desastre. –Añadió Niballa-. Perdimos a muchos aliados.

-Ya veo. –Les dijo Cehk.

Siguieron caminando por el árido terreno, mientras el tiempo pasaba y cada vez hacía más calor. De repente una manada de extrañas criaturas con púas, pero de apariencia inofensiva, pasó corriendo atravesando el camino de los tres, y Cehk dijo:

-¿Qué son esos? ¿Son Rahi?

-¿Qué es un Rahi? –Preguntaron los otros dos, y Cehk pensó: “Verdad, en éste mundo no conocen todo lo que hay en el mío”.

-Esos se llaman Lohricax. –Dijo Viradix-. Son criaturas bien mansas, pero si las atacas pueden defenderse de una forma a la que no te gustará enfrentarte.

Caminaron un poco más, hasta que Niballa rompió el silencio preguntándole a Cehk:

-Cehk, aún no nos cuentas a cerca de tu mundo.

-Ella tiene razón. –Dijo Viradix-. Cuéntanos qué cosas interesantes hay allá.

-Bueno. –Respondió Cehk pensando-. El mundo de donde vengo, aunque nunca lo he visto entero, es un lugar muy distinto a éste, el aire es distinto, más liviano, el cielo tiene un color más pálido y el agua un tono un poco plateado, pero no deja de ser un lugar agradable, tiene una gran cantidad de tipos de paisaje.

-Suena interesante. –Dijo Viradix-. No como este mundo ya en ruinas por las constantes batallas que lo han azotado.

-Pero ahí, siento como si viviera dentro de algo, pero no sé qué será, quizás solo sea mi imaginación. –Terminó Cehk diciendo, y los otros dos lo miraron un poco raro.

Los tres caminaron hasta que a lo lejos, se divisó el mar, y algo que parecía una ciudad en ruinas, con edificios de roca, algunos muy agrietados y otros en el suelo, como si algo hubiera arrasado con todo.

-Según el mapa aquí es. –Dijo Niballa-. Pero no se ve nada…

-¡Escóndanse! –Interrumpió Viradix apuntando hacia una tropa de seres verdes, altos y de aspecto desagradable. Rápidamente se escondieron atrás de una gran roca que estaba ahí, y Viradix le dijo a Cehk:

-Esos son los Mylviox, nosotros podríamos eliminar a esa tropa, pero llamaríamos la atención del enemigo y podrían llevarse a los rehenes a otra parte, o llamar más Mylviox, o simplemente matar a los rehenes, y la misión habría fracasado.

-Entiendo. –Respondió Cehk.

-Debemos atacar por sorpresa a los que tengan a los rehenes. –Dijo Niballa-. Después de liberarlos, podemos hacer lo que queramos con los Mylviox.

-Ah, Cehk, lo olvidaba. –Dijo Viradix a Cehk, y sacó una especia de arma de fuego de su espalda-. Vatrek me dijo que te entregara esto, espero que tengas buena puntería.

Cehk tomo el arma y dijo:

-Oye, si se trata de puntería, yo soy el experto.

-Eso lo comprobarás en el momento indicado. –Respondió Viradix. Luego de eso, se asomaron, y vieron que la tropa de Myilviox estaba marchando hacia el otro lado.

-Ahora, vamos. –Indicó Viradix, y los tres fueron rápidamente, pero sin hacer ruido hacia la ciudad. Una vez ahí, se escondieron entre dos paredes cercanas entre sí, y Niballa sacó un aparato bien extraño y dijo:

-Con este detector podemos buscar a cualquier miembro de la Resistencia, si cayera en manos del enemigo, sería un problema grave.

Pasó un rato, hasta que Niballa dijo:

-Ya lo encontré, están en un edificio cerca de la playa, un poco al oeste de donde estamos ahora.

-Una mala idea para el enemigo. –Añadió Viradix-. Moljek es un Uhnurian entrenado en el elemento de Agua, la costa es el mejor lugar para luchar, pero él sabe tanto como nosotros que no sería conveniente hacerlo, hasta que sea el momento indicado.

De pronto, una voz se oyó muy cerca, era una voz muy grave que dijo:

-Escucho unas voces desde ese lugar.

Cehk escuchó y dijo:

-Alguien se acerca.

Los otros dos quedaron atentos y se oyó otra voz muy similar a la otra:

-Vamos a ver.

Viradix entonces dijo preocupado:

-Son Mylviox, si nos ven la misión habrá fracasado.

Cehk pensó por un par de segundos y dijo:

-Tengo una idea.

Los dos Mylviox que estaban vigilando fueron a investigar lo que había ahí, se asomaron entre las dos paredes en donde estaban Cehk y los otros, pero solo encontraron un enorme bloque de metal entre medio, y uno de ellos dijo:

-Aquí no veo nada, solo un pedazo de fierro entre esos dos muros, no me hagas perder el tiempo de nuevo, tonto.

Y el otro respondió sorprendido:

-Pero si te juro que oí algo allí, no lo entiendo, estaba seguro.

Cehk con su poder elemental, había creado un bloque de fierro para ocultarse con sus camaradas. Después, cuando Cehk estuvo seguro de que no había nadie, absorbió el bloque, y Viradix dijo:

-Cehk, no dejas de sorprenderme con tu raro poder.

-Será mejor que prosigamos con la mision. –Terminó diciendo Niballa.

Entonces los tres sigilosamente fueron de pared en pared, evitando que los Mylviox que rondaban por el lugar los vieran, hasta que llegaron a la estructura señalada por el detector de Niballa, la cual no era muy alta, pero sí era amplia, y estaba muy agrietada.

-Aquí es. –Dijo Niballa-. Debemos buscar una entrada que no levante sospechas.

-Tengo una idea. –Dijo Viradix-. Niballa, tú distraes a los que vigilan la entrada principal, y yo y Cehk entramos a liberar a los rehenes.

-¿Y por qué yo tengo que distraerlos? –Preguntó Niballa enfadada.

-Porque eres como la más normal de los tres. –Respondió Viradix-. Cehk es un tipo enorme, que nadie había visto antes, y yo soy un Uhnurian con unas grandes y geniales alas implantadas en su espalda. Tú no levantarás muchas sospechas.

-De acuerdo, ¿pero me prometerás que después podré pegarle a algunos Mylviox?

-Claro que sí, ahora empecemos la “operación”.

En seguida, Niballa, sin portar ningún arma, pasó por en frente de los Mylviox guardia, quienes se acercaron a ella para pedirle que se identifique, mientras tanto Cehk y Viradix entraron sigilosamente a la estructura. Mientras iban rápidamente Cehk preguntó:

-¿Crees que Niballa estará bien?

-Por supuesto, ella sabe afrontar situaciones así… –Respondió Viradix, pero de pronto, detrás de ellos apareció corriendo Niballa y dijo:

-Lo siento, me empezaron a dar asco y los noqueé, así que mejor apurémonos antes de que otros Mylviox se den cuenta.

-Oh, maldición. –Dijo Viradix-. Espero que no nos metamos en serios problemas por tu culpa.

Los tres corrieron hasta que llegaron a un cuarto, muy amplio y con poca iluminación, ahí se asomaron y vieron a un grupo de Uhnurian, Skavax y Ardhan atados a unas columnas.

-No veo a nadie más que a los rehenes. –Dijo Viradix en voz baja.

-Pues entremos. –Dijo Cehk y rápidamente entró.

-¡No, Cehk, espera! –Exclamó Viradix-. ¡Puede ser una trampa!

De pronto un grupo de Mylviox y un ser parecido a un enorme insecto de color azul, aparecieron desde arriba.

-Así es escoria. –Dijo el insectoide-. Esto es una trampa, nosotros los detectamos cuando llegaron a esta pequeña ciudad, y cayeron más fácil que lo que pensé.

-Bien hecho, Cehk, nos han descubierto. –Dijo Niballa.


Capítulo 6 - Combate en la costa

Cehk estaba en aprietos, por su culpa sus nuevos amigos estaban en problemas, estaba muy nervioso, hasta que Viradix le dijo:

-Cehk, no te preocupes, esto podremos afrontarlo.

Entonces el horrible insectoide les dijo:

-¿Ah sí? ¿Cómo piensas hacerlo?

-Tú eres Gothorak. –Dijo Viradix sonriendo-. Solías ser un fuerte guerrero Uhnurian, pero ahora estás reducido a un insecto despreciable.

-¡Silencio! –Exclamó Gothorak furioso-. Yo soy un alto oficial de los Gobernantes de la Oscuridad, y no dejaré que me faltes el respeto así, ¡Mylviox, mátenlos sin piedad!

Los Mylviox empezaron a acercarse a ellos de una forma muy amenazante.

-¡Moljek, ahora! –Gritó Viradix hacia los rehenes.

De pronto, la pared se rompió, y un enorme chorro de agua entró fuertemente, golpeando a los Mylviox que estaban a punto de atacar, golpeándolos contra la pared del otro lado y dejándolos aturdidos. Viradix rápidamente fue y liberó a los rehenes mientras Gothorak estaba atónito. Los Mylviox entonces empezaron a levantarse, pero Niballa rápidamente usó su poder del hielo y congeló a los húmedos soldados.

-Bien ahora solo quedas tú. –Le dijo Cehk a Gothorak.

Mientras tanto Viradix dejó salir a los rehenes y le habló a uno, un Uhnurian de armadura azul y plateada:

-¿Te encuentras bien, Moljek viejo amigo?

-Claro que sí. –Respondió el Uhnurian-. Gracias a la táctica que ideaste tú, si es que algunas vez me mantenían como rehén cerca de un lugar con agua.

Moljek entonces tomó sus Pistolas de Chorro de Agua (las cuales le permitían lanzar agua generada por él, pero con más presión) que estaban requisadas en un rincón de la habitación.

-Somos cuatro contra un monstruo. –Dijo Niballa.

-No crean que podrán derrotarme tan fácilmente. –Respondió Gothorak, y sacó de su espalda un par de Espadas con Púas.

-Déjenmelo a mí, esto es algo personal. –Les dijo Moljek a los otros.

El insectoide saltó rompiendo el techo hacia fuera, para tener más espacio y combatir mejor, y Moljek lo siguió saltando por los muros hacia fuera. Los otros los siguieron haciendo una abertura en el muro.

-¿Por qué ese tipo Moljek dice que quiere vencer él a ese monstruo? –Preguntó Cehk al salir, y Niballa respondió:

-Aquel monstruo, cuando era un Uhnurian llamado Gedriz, fue compañero de entrenamiento de Moljek y se hicieron muy buenos amigos, entonces durante una misión, él fue capturado por los Gobernantes, y fue sometido a horribles experimentos, borrando todo rastro de memoria en él, y lo renombraron Gothorak.

De pronto, una tropa de Mylviox llegó al lugar, y Viradix exclamó:

-¡Mylviox!

-Son demasiados. –Dijo Niballa, pero en ese momento se percató de que la parte superior de una estructura estaba inclinada y afirmada por un pequeño pedazo de roca, pensó por un segundo y le dijo a Cehk-. Tú dijiste que tienes excelente puntería, ¿verdad?

-Así es. –Respondió Cehk-. Es por mi…

-Entonces es hora que lo demuestres. –Le interrumpió y le señaló lo que vio-. Necesito que dispares a ese pequeño pedazo de roca que afirma la parte superior de esa estructura cuando yo te avise.

-De acuerdo, creo que sé cuál es tu plan.

Los Mylviox se iban acercando rápidamente, hasta que Niballa dio la señal:

-¡Dispara!

La máscara de Cehk empezó a brillar, y disparó a ese pedazo de piedra con el arma que le dio Viradix, dando perfectamente en el blanco. Un momento después, la parte superior de esa estructura empezó a desplomarse, aplastando a los Mylviox que se acercaban. Niballa y Viradix quedaron sorprendidos.

-No creí que lo lograrías. –Dijo Niballa.

-No yo podría haberle dado tan perfectamente a ese blanco tan distante y pequeño con el primer disparo. –Dijo Viradix.

-Se los dije. –Respondió Cehk alardeando.

Mientras tanto Moljek y Gothorak se enfrentaban.

-¡Gedriz, detente, si vienes conmigo buscaremos una cura! –Dijo Moljek.

-¡Silencio, no tengo idea de quién es Gedriz, yo soy Gothorak, alto oficial de los Gobernantes de la oscuridad! –Respondió el ser horrible y atacó con su arma ferozmente a su contrincante, quien rápidamente dio una vuelta por la arena para esquivarlo.

-Entonces tendré que llevarte a la fuerza, mi amigo. –Dijo el Uhnurian, preparó sus Pistolas y soltó un enorme chorro de agua a presión contra el insectoide, quien intentó cubrirse, pero no resistió la enorme fuerza del chorro de agua de Moljek, y quedó aturdido en el suelo.

-Ahora vendrás conmigo y encontraremos una cura a lo que te han hecho. –Dijo Moljek acercándose al monstruo.

De pronto, un Ardhan de color rojo, con cuatro alas y de aspecto tétrico, apareció de la nada en frente de los que se encontraban ahí.

-Quién… ¿Quién eres tú? –Preguntó Viradix aterrado.

Aquel Ardhan no dijo ninguna palabra, puso su mano encima del aturdido Gothorak, y los dos desaparecieron.

-¡No! ¡Gedriz! –Exclamó Moljek.

-¿Quién habrá sido ese tipo? –Preguntó Cehk.

-No sé. –Respondió Niballa-. Pero me produjo un escalofrío enorme.

Después de eso, fueron donde se ocultaban los rehenes, y volvieron a la base.

En el lugar, Nofruz recibió el informe de misión, y dijo:

-Un Ardhan rojo con cuatro alas… No puede ser…

-¿Sabe quién es? –Preguntó Viradix.

-Después les contaré sobre ese tipo, mejor vayan a descansar, primero necesito meditar a cerca de esto. –Respondió Nofruz.

En seguida los cuatro fueron a las habitaciones para reponerse del duro día que habían vivido.


Mientras en un lugar oscuro mencionado anteriormente, el misterioso Uhnurian negro le dice al Ardhan rojo:

-Netrok, no debiste ir así a mostrarte ante esas basuras de la Resistencia.

-No te preocupes, mientras más les consuma el miedo, más débiles serán y más fácilmente podremos acabar con ellos.– Respondió el tétrico Ardhan rojo-. Pero ví a alguien de una especie que jamás había visto.

-¿Hablas en serio? –Respondió el Uhnurian-. Vamos, continúa.

-Era grande, pero no se parecía para nada a un Ardhan ni menos a un Braatuor o a un Lehrgax, era de color plomo, y estaba ayudando a esas escorias de la Resistencia.

-Podría ser peligroso, hay que investigar a cerca de él.


Capítulo 7 - El relato de Nofruz

La mañana siguiente Nofruz llamó a Cehk, Viradix y Niballa a su habitación. Se veía angustiado, como si hubiese recordado algo horrible, y eso era exactamente lo que sucedía.

-Ustedes tres serán de los pocos que conozcan mi historia. –Dijo el Braatuor-. Les contaré la masacre de los Braatuor.

-¿Masacre? –Dijo Cehk sorprendido.

-Así es mi gris amigo. –Respondió Nofruz y empezó a relatar:

“Todo empezó hace muchos años, por lo menos unos cien, nuestra especie vivía en paz en su propia nación en el desierto, todos éramos muy unidos, sin conflictos y con un sistema de gobierno muy estable. Nuestro líder, Arfux, era noble y yo era el general de las fuerzas de defensa y muy cercano al líder. Amaba a nuestro pueblo. Hasta que un día, un agente de los Gobernantes de la Oscuridad, un Ardhan rojo llamado Netrok llegó y nos dio una propuesta. Él le dijo a nuestro líder:

-Mi nombre es Netrok, soy un alto oficial de los Gobernantes de la Oscuridad. Se requiere que esta nación sea parte de nuestro dominio.

Y nuestro líder respondió:

-Me opongo, he oído que ustedes son un gobierno totalitario que domina al resto a la fuerza, sin piedad con quienes quebranten sus “leyes”.

-Si no acepta su gente pagará las consecuencias. –Dijo Netrok.

-No creo que eso suceda, somos una nación pacífica, pero preparados para un posible ataque. Tenemos nuestro poderoso ejército. –Aclaró Arfux.

-No se arrepientan después de las consecuencias. –Terminó diciendo Netrok y se marchó desapareciendo.

Al día siguiente, se vio una enorme tropa de Mylviox llegando a la cuidad-estado, Netrok estaba a la cabeza.

-¡Prepárense para la batalla! –Grité al resto de los soldados.

Éramos cientos, pero ellos parecían miles. Luchamos sin descanso a las afueras de la cuidad para hacer que se fueran, pero no dejaban de haber, lograron entrar a la cuidad-estado y nuestras bajas eran cada vez más. Yo entonces me enfrenté a Netrok.

-Ríndanse, están perdidos. –Dijo el Ardhan.

-¡Jamás! –Le dije y lo ataqué, pero desapareció de donde estaba, apareció detrás de mí y me golpeó. Fue así sucesivamente durante bastante rato hasta que me cansé.

-¿No me vas a matar? –Le dije.

-No, quiero que veas como eliminamos a toda la gente de esta ciudad-estado, y luego te mataré.

-¡No! ¡Son solo civiles! ¡Son inocentes!

-Señor, ya matamos al líder. –Dijo un Mylviox llegando al lugar.

-Bien, ahora ordena a tus hombres que maten a todo Braatuor que viva en esta cuidad. A todos. –Dijo fríamente Netrok.

-¡Sí señor! –Respondió el Mylviox.

-¡Noooooo! –Grité.

Trataba de evitar mirar como mataban a los civiles, fueron despiadados, no dejaron a ninguno vivo, yo estaba choqueado.

-¡Señor, ya no queda ninguno vivo! –Dijo el Mylviox que había venido antes.

-Bien, ahora mataré a este último Braatuor. –Dijo el Ardhan-. No, tengo una mejor idea, lo dejaré vivir, pero vivirá con la imagen de esta matanza por el resto de su vida. Vámonos.

Y todos los Mylviox se fueron, dejando la cuidad en ruinas. Todo fue horrible, no podía creer lo que sucedió. Estaba con una rabia y tristeza inimaginable.

Luego, años después decidí formar la Resistencia de Ferkia, reuniendo muchos seres reprimidos por los Gobernantes de la Oscuridad, quienes no deseaban más que su libertad y la del resto.”

-Y ahora estamos aquí, buscando la forma de derrocarlos y devolver la paz y la libertad a Ferkia. –Terminó diciendo el Braatuor.

-Qué triste, me conmovió de verdad. –Dijo Niballa.

-No puedo creer lo crueles que son. –Dijo Viradix.

Y Cehk estaba sin palabras, hasta que dijo decidido:

-Debemos derrocarlos, después de que hayan hecho eso, no merecen perdón.


Capítulo 8 - La segunda misión

Más tarde aquel día cuando Nofruz contó su historia, Cehk, Viradix, Niballa y Moljek fueron a entrenar para la nueva misión que les habían encomendado: Atacar una base de los Gobernantes de la Oscuridad para robar información y suministros. Al día siguiente harían la misión. A la mañana siguiente se les ordenó ir donde Nofruz para recibir las instrucciones:

-Deberán ir a las Montañas Blancas para poder llegar a una pequeña base de los Gobernantes, en la cual hay suficiente información y suministros que nosotros requerimos. Irán con un nuevo compañero: Gharof.

Y entró un Ardhan de color negro y gris a la sala.

-¡Gharof! ¡Qué gusto verte! –Dijo Viradix.

-El gusto es mío, Viradix. –Respondió el Ardhan.

-Cehk, él es Gharof, un Ardhan entrenado en el elemento del Magnetismo. –Dijo Niballa presentando a Gharof-. Gharof, él es Cehk, el ser que se supone que llegó de otro mundo.

-Otro mundo ¿eh? –Dijo Gharof incrédulo.

-Así es. –Dijo Cehk.

-Yo creo que mejor vamos a la misión, en vez de estar hablando aquí. –Dijo Moljek tratando de apurar al resto.

-Moljek, siempre tan aguafiestas. –Le dijo Viradix.

-Bien, ahora deben ir a la misión como bien dijo Moljek. –Ordenó Nofruz. Y los cinco salieron de la base. Un Uhnurian llamado Laapax les ofreció transporte para cruzar el desierto, se trataba de unas criaturas arácnidas inofensivas y domesticables que se podían montar, y los cinco fueron en ellas para llegar a las montañas. En el camino Moljek y Gharof le preguntaban a Cehk a cerca de su mundo, y él les hablaba al respecto. Hasta que llegaron a las montañas unas horas después.

-Ya llegamos. –Dijo Niballa. –Se siente tan bien el clima aquí.

-Claro, tú estás entrenada para esto. –Dijo Viradix temblando de frío.

-Según este mapa, la base debe estar unos pasos más allá. –Dijo Gharof.

-Se nos ordenó hacer la misión al modo que fuese. –Dijo Moljek.

-¿O sea que podemos causar estruendo? –Preguntó Viradix.

-Sí amigo, podemos empezar noqueando a los Mylviox que cuidan la entrada. –Respondió el Uhnurian de Agua.

Entonces los cinco fueron rápidamente a la base, la cual era una especie de búnker y estaba resguardado por cuatro Mylviox en la entrada.

-Debemos noquearlos rápido, antes de que enciendan la alarma. –Dijo Niballa-. Si lo hacen, será imposible entrar.

-Que Cehk lo haga. –Dijo Viradix-. Apúntales a la cabeza con el arma que te dí.

-De acuerdo. –Respondió Cehk y mientras apuntaba su máscara empezó a brillar, luego disparó cuatro veces y dio directo en las cabezas de los Mylviox.

-¡Así se hace! –Exclamó Viradix contento.

-Sorprendente. –Dijeron Moljek y Gharof sorprendidos.

-Ahora entremos. –Dijo Niballa, y llegando a la entrada, intentó introducir un código para abrir la puerta, pero sin poder. En seguida Gharof destruyó la puerta con su doble lanza y dijo:

-No hay tiempo que perder.

Los cinco entraron a un pasillo, corriendo llegaron a una entrada, la cual también fue destruida por Gharof, y llegaron a una habitación llena de Mylviox.

-Déjenmelos a mí. –Dijo Viradix seguro de sí mismo, y creó una gran ventisca que aturdió a todos los Mylviox de la habitación. Luego Niballa se acercó a uno y le preguntó:

-Dinos dónde están los suministros y no te haremos más daño.

Y el Mylviox respondió intimidado:

-La puerta de la derecha, siguiendo por un pasillo, después suben la escalera de la izquierda y llegarán al depósito.

-Vamos. –Dijo Gharof.

Mientras en otro lugar de la base, un Skavax blanco con azul mirando un panel con un mapa, dijo:

-Veo que tenemos visitas, ¡enciendan la alarma!

Y un Mylviox presionó un botón, haciendo que sonara una alarma.

-Ya saben que estamos aquí. –Dijo Moljek.

-De todas formas los patearemos. –Dijo Cehk.

Y de pronto, una tropa de Mylviox salió de una entrada que había en el muro del pasillo.

-¡Acabémoslos! –Gritó uno y todos empezaron a disparar con sus armas de fuego, pero Cehk justo creó una barrera metálica que los protegió.

-¡Ahora yo me encargo! –Dijo Gharof y usó su poder magnético para mover bruscamente la barrera de metal hacia delante y golpear a todos los Mylviox, los cuales quedaron amontonados en la pared del fondo, donde estaban unas escaleras. Luego de las escaleras bajaron más Mylviox, y Moljek dijo:

-¡Niballa, nuestra táctica!

Y lanzó un chorro de agua hacia los Mylviox, luego Niballa los congeló fácilmente con su poder de hielo.

-¡Bien hecho! –Exclamó Moljek.

Los cinco subieron la escalera de la izquierda, y llegaron a un lugar oscuro.

-Aquí deben estar los suministros. –Dijo Viradix.

-Pues te equivocas. –Dijo una voz y se encendieron las luces. Se pudo ver a un Skavax de color blanco con azul.

-Tú debes ser Algidak. –Dijo Gharof-. Otro perro más de los Gobernantes de la Oscuridad.

Y luego aparecieron unos cinco Mylviox atrás y retuvieron a los cinco rebeldes, con unos extraños aparatos parecidos a unas esposas que colocaron en sus manos. Y Algidak dijo:

-Bien, ahora que están con el Bloqueador de Elementos, ya no serán una amenaza.

-¿Bloqueador de Elementos? –Dijo Niballa sorprendida.

-No conocía la existencia de estos aparatos. –Dijo Viradix también sorprendido.

-Son lo último en tecnología anti-rebelde. –Les aclaró Algidak.

Pero de repente, Cehk destruyó el aparato que le habían colocado y noqueó a los Mylviox creando puños de hierro del techo metálico de la base.

-¿Pero cómo? –Dijo Algidak estupefacto.

-Al parecer esas cosas no sirven contra mí. –Respondió Cehk-. ¡Ahora te venceré!

Y corrió para atacar a Algidak.

-Debió habernos liberado de estas cosas para poder ayudarlo. –Dijo Viradix.

-¡Es un tonto! –Dijo Niballa.

-Mejor veamos cómo se las arregla. –Dijo Moljek.

Cehk intentó atacar a Algidak con su espada, pero éste se tele transportó atrás de él, y congeló los pies del Toa de Hierro con un ataque de hielo.

-¡Rayos! –Exclamó Cehk, pero usando su nueva fuerza pudo liberarse del hielo.

-Veo que eres fuerte. –Dijo Algidak-. Veamos si te libras de esto.

Y creó una gran ventisca congelante que terminó congelando completamente a Cehk.

-¡Cehk, no! –Exclamó Viradix.

-Ahora es su turno. –Dijo fríamente el Skavax.

Pero de pronto, se escuchó que se rompía el hielo, y Cehk se liberó.

-Eres fuerte, pero no pensé que tanto. –Dijo Algidak atónito. Y los cuatro rebeldes esposados le dieron su apoyo a Cehk.

Cehk corrió de nuevo para atacar a Algidak, pero éste se tele transportó otra vez atrás de Cehk, quien sorpresivamente creó un puño de hierro el cual golpeó fuertemente en la cara de Algidak, quien se quejó y dijo:

-Maldito rebelde, ¡ahora verás!

Y empezó a atacar a Cehk con su espada, quien también se defendía con la suya. Hasta que Cehk logró derribar a Algidak.

-Ahora ríndete. –Dijo Cehk, luego Niballa se acercó y dijo:

-Dinos lo que sabes a cerca de los líderes de los Gobernantes de la Oscuridad y no te haremos daño. Pero justo después Algidak se tele transportó a algún lugar desconocido. Y Niballa dijo enfadada:

-Maldición, se puede tele transportar, es imposible interrogar a alguien con esa habilidad.

Luego de eso, Cehk liberó a los otros cuatro y lograron encontrar los suministros, los cuales después amarraron a las Arañas del Desierto que habían dejado unos metros afuera de la base, y se adentraron al árido desierto para volver a la base.


Capítulo 9 - Ataque a la base

Andando por el desierto estaban los cinco agentes rebeldes volviendo de su misión, con los cargamentos de suministros para la base. Ya estaba anocheciendo.

-Estas cosas son muy lentas. –Se quejó Viradix-. Deberíamos robarles vehículos terrestres a los Gobernantes de la Oscuridad para así ir más rápido.

-Hace tiempo que Vatrek prometió hacernos vehículos, pero no lo ha hecho. –Dijo Niballa.

-Ese inútil. –Añadió Viradix-. Ahora debemos estar encima de estos lentos bichos y…

Pero a los lejos, algo interrumpió lo que iba a decir Viradix.

-Es humo, y viene de la base. –Dijo Gharof.

-¡Vamos a ver! –Dijo Cehk.

Y los cinco intentaron apurar a las Arañas de Desierto, y llegaron a la base en un rato.

-¡Nos están atacando! –Dijo Laapax, quien les había dado las arañas.

-Debemos entrar, ¡rápido! –Dijo Moljek.

En seguida los cinco entraron, y lo primero que vieron fueron Mylviox por todos lados luchando contra distintos guerreros. Así los cinco fueron a ayudar a quienes luchaban, derrotando a los Mylviox, y rápidamente fueron a la habitación de Nofruz.

-¡Eres un traidor, Sohkrel! –Se escuchó que decía Vatrek.

-No había otra opción. –Respondió aquel ser llamado Sohkrel. Si no me unía a ellos no habría podido sobrevivir mucho, y además me dieron un cargo importante con el ejército Mylviox.

Afuera de la habitación, Viradix dijo:

-¿Sohkrel nos traicionó?

-No puedo creerlo. –Dijo Moljek, y abrieron la puerta de la habitación, viendo a un grupo de Mylviox con un Skavax de color marrón con amarillo, delante de Nofruz, Vatrek y Aezter.

-¡Estás rodeado Sohkrel! –Dijo Gharof entrando.

-Ataquen. –Dijio Sohkrel a sus soldados Mylviox-. Mientras yo me encargo del viejo.

Y los Mylviox empezaron una lucha contra quienes estaban ahí, y Sohkrel intentó acercarse a Nofruz, pero Aezter llegó rápidamente a detenerlo diciendo:

-No dejare que pongas tus traidoras manos encima de Nofruz.

Pero de pronto, Aezter fue electrocutado con unos brazos extra con cuchillas electrificadas que tenía Sohkrel, y cayó inconsciente.

-Yo me encargaré de él. –Dijo Vatrek.

Mientras, Cehk, Viradix, Niballa, Moljek y Gharof habían derrotado a los Mylviox.

-¡Nosotros ayudaremos! –Dijo Cehk.

-No, esto es entre él y yo. –Respondió Vatrek-. Ustedes vayan a confrontar a los demás Mylviox, es una orden.

-¡Sí señor! –Dijeron todos y salieron de la habitación excepto Cehk quien dijo:

-Pero señor, ¿Seguro que no necesita ayuda?

-¡Dije que es una orden! –Dijo Vatrek.

-Sí… ¡Sí señor! –Dijo Cehk y salió de la habitación.

-Señor Nofruz, le sugiero que también salga, es peligroso que se quede aquí. –Le sugirió Vatrek a su líder.

-Tienes razón. –Respondió Nofruz, tomó al inconsciente Aezter y luego dijo: -Suerte. –Y salió de la habitación.

-Ahora solo somos tú y yo viejo amigo. –Le dijo Vatrek a Sohkrel.

-Así es, ¡pelea! –Dijo Sohkrel y empezaron a combatir. Sohkrel estaba entrenado en dos elementos, Piedra y Rayo, así que era un contrincante peligroso. Vatrek entonces empezó disparando con un cañón que sacó de su brazo mecánico, pero Sohkrel lo esquivaba, su agilidad era sorprendente. Luego Sohkrel respondió creando rocas, las cuales lanzaba hacia Vatrek, quien se cubría con su brazo mecánico.

Mientras tanto, Cehk luchaba junto a los otros contra los Mylviox, hasta que vio que uno estaba a punto de matar a un ser más pequeño que el resto, de color negro con gris, y fue a defenderlo, derrotando al Mylviox.

-¿Estás bien pequeño? –Le dijo Cehk al ser.

-¡No me digas así, grandulón! –Respondió el ser-. Yo soy Hatrum, ingenioso Onu-Matoran.

-Espera, ¿Dijiste Matoran? –Dijo Cehk incrédulo.

Sohkrel entonces electrificó el suelo de la habitación, obligando a Vatrek a aferrarse del muro, quien luego sacó una lanza de su espalda y saltó para atacar a Sohkrel, pero éste sacó un par de sierras con las cuales se defendió. Los dos iniciaron combate cuerpo a cuerpo.

-¿Tú eres un Toa? –Dijo el Matoran-. Eres demasiado grande para serlo.

-Y tú también eres más grande que un Matoran normal. –Respondió Cehk, y de pronto llegó un Mylviox para atacarlos y Cehk estaba desprevenido, y justo a tiempo Nofruz llegó y acabó con el Mylviox de un solo golpe usando sus espadas, y preguntó:

-¿Estás bien?

-Sí señor, estoy bien. –Respondió Cehk.

-Bien, acabemos con esto. –Dijo el líder y corrió para atacar a los Mylviox. Luego Cehk pensó: “Él se da el lujo de matar a sus enemigos, pero yo no puedo, mi honor como Toa quedaría mal, así que solo los noquearé”. Después de eso, Cehk corrió para atacar a los Mylviox.

Mientras tanto, Vatrek había logrado derribar a Sohkrel, usando poderes de Tierra, y le dijo:

-Ríndete Sohkrel, no me obligues a matarte.

-¡Nunca! –Dijo Sohkrel, botó a Vatrek pateando sus pies y salió corriendo de la habitación. Luego vio que los Mylviox estaban siendo derrotados y dijo:

-¡Retirada! ¡Luego volveremos con refuerzos!

Y los Mylviox que quedaban vivos salieron junto con él de la base.

Después de que todo entró en orden, Nofruz llamó a Cehk a su habitación para hacerle unas preguntas:

-Cehk, tú luchas de un modo espectacular, pero te pregunto: ¿Por qué no matas a tus enemigos?

-Verá señor… -Respondió Cehk y le explicó lo del Código Toa.

-Ya veo, sólo debes matar a tu enemigo cuando sea realmente necesario. –Dijo Nofruz-. Pero aquí siempre será realmente necesario matar a tu enemigo, aquí vives y matas, o mueres, deberás entenderlo o no podrás sobrevivir aquí.

-Sí… señor. –Respondió Cehk y salió de la habitación.

-¿Ve señor? –Dijo Aezter-. Él es un perdedor.

-No lo juzgues así Aezter. –Respondió Nofruz-. Él viene de un lugar distinto al nuestro, donde las cosas no deben ser tan duras como acá.

-¿Qué te dijo Nofruz? –Le preguntó Viradix a Cehk. Y Cehk les explicó lo que hablaron a sus nuevos amigos.

-¿En serio no debes matar a tu enemigo? –Dijo Moljek.


-Eso es correcto. –Respondió Cehk.

-Se ve que tu mundo es mucho más pacífico que éste. –Le dijo Gharof.

-Hablando de mi mundo, quiero ir a ver a alguien. –Les dijo Cehk al resto.

Mientras en el lugar oscuro, Netrok le dice al Uhnurian negro:

-Señor, ahora que sabemos dónde está la base de la Resistencia, solo es cuestión de tiempo para que lanzemos un ataque a mayor escala y atrapemos a Nofruz.

-Así es. –Respondió el Uhnurian-. Pero aún no entiendo por qué no lo trajiste cuando invadimos la nación de los Braatuor.

-Lo siento señor, en ese momento no sabía que los Braatuor conocían la ubicación del Corazón de Ferkia.

-De todos modos debiste haberlo capturado, nos estaríamos ahorrando todo esto. Sin embargo, gracias a Sohkrel podremos atraparlo muy pronto.

Y una risa macabra se escuchó.


Capítulo 10 - El Matoran

Cehk llegó a la habitación de Hatrum para hablar con él, pidió permiso para entrar, y el Matoran los dejó. Luego entró a la habitación, y estaba ahí el Matoran leyendo una especie de libro, quien dijo:

-Ah, eres tú, no me has dicho tu nombre.

-Cierto, mi nombre es Cehk, y soy Toa de Hierro. –Respondió Cehk.

-Hierro ¿Eh? Pocas veces he oído a cerca de ese elemento.

-Y tú, ¿cómo es que llegaste aquí? Y veo que también fuiste agrandado al llegar.

-Correcto, yo llegué porque un tipo llamado Eidann me envió por un portal ínter dimensional y caí aquí.

-Ese es el mismo que me envió a mí aquí.

-¿En serio? Qué coincidencia. Bueno, yo soy ingeniero y piloto aquí en la resistencia, ya he estado unos cuantos años aquí.

-¿Años? ¿Entonces aún no hayas la forma de volver?

-Así es, ya quisiera volver a ver a mis amigos. Vatrek dijo que esta investigando el modo de volver.

-Yo igual quiero ver a mis amigos.

-Veo que ustedes dos se entienden. –Dijo Viradix llegando a la habitación-. Tú enano, deberías hacernos vehículos terrestres al igual que Vatrek, los dos solo se preocupan de hacer vehículos de combate voladores.

-¡Hablando de eso! –Dijo Hatrum-. Cehk quiero que veas mi nave.

-Está bien. –Respondió Cehk. Y los dos fueron al hangar de la base, donde había muchas naves de combate de distintos tamaños y formas.

-Ésta es mi nave. –Dijo el Matoran señalando a un vehículo volador de color rojo y de tamaño pequeño-. Lo llamo el “Aliher L0”.

-Ya veo, me gusta tu nave, eres muy ingenioso. –Dijo Cehk.

-¡Buenos días Hatrum! –Dijo un Uhnurian de color plateado y gris.

-Buenas Zonetar. –Respondió el Matoran.

-Mmm, ¿por qué no me presentas a tu enorme amigo? –Dijo Zonetar señalando a Cehk.

-Ah, él es Cehk, él viene del mismo mundo que yo.

-¿Hablas en serio?

-Así es. –Dijo Cehk.

-Gusto en conocerte Cehk. –Le dijo Zonetar a Cehk-. Yo soy Zonetar, experto piloto de la Resistencia, y éste es mi vehículo, el Karinor L2. –Y señaló un vehículo de tamaño mediano y de color negro con anaranjado.

-Ese se lo robamos a los Gobernantes de la Oscuridad tiempo atrás. –Dijo Hatrum.

-En mi mundo no he visto de estas cosas, pero sí he oído que existen. –Dijo Cehk.

-Donde yo vivía sí tenemos de estas, pero son más pequeñas. –Dijo Hatrum. Luego, Viradix llegó diciendo que Nofruz estaba ordenando que el grupo fuera a su sala para darles una nueva misión.


Capítulo 11 - La tercera misión

Nofruz se veía preocupado, que ya ahora el enemigo sabía de la ubicación de la base, tarde o temprano enviarían un ataque en masa, pero él había tomado una decisión, lo que significaría la tercera misión para Cehk y los demás. Cuando los cinco llegaron a la sala de Nofruz, éste les dijo:

-Ustedes cinco, son de los mejores agentes que hemos tenido aquí, sin contar a mis dos acompañantes presentes, Vatrek y mi guardaespaldas Aezter. Quería decirles que es hora de actuar, ya hemos esperado mucho para esto, pero debemos empezar las operaciones de liberación de este mundo, así que partiré por enviarlos a ustedes cinco a la ciudad de Phogakz, en donde el Dominio de los Gobernantes es absoluto. Enviaremos también a otros escuadrones a otras ciudades, para ir liberándolas antes de atacar ciudad Zaanterha, la capital de los Gobernantes.

-¡Me parece una misión interesante jefe! –Exclamó Viradix.

-Irán con un nuevo integrante para su escuadrón. –Dijo Nofruz y entró una Uhnurian de color verde con azul.

-¿Folli? ¿Irá con nosotros? –Dijo Niballa.

-Así es mi “amiga”, iré con ustedes. –Dijo la Uhnurian-. ¡Oh! Tú debes ser el nuevo, qué grande eres.

-Es un gusto. –Dijo Cehk.

-Yo soy Folli. –Aclaró la Uhnurian-. Y estoy entrenada en el elemento de la Flora, el más hermoso elemento de todos, no como el hielo, que sólo sirve para enfriar.

-Niballa y Folli no se llevan para nada bien. –Dijo Viradix.

-Bien, en unos momentos más saldrán, así que prepárense. –Dijo Nofruz.

-Por cierto, les tengo una sorpresa. –Dijo Vatrek-. Síganme.

Los seis fueron con él, y entraron a una sala oscura, luego, Vatrek encendió la luz y vieron algo que los maravilló: Seis vehículos terrestres que parecían motocicletas.

-¡Wooooaa! –Exclamó Viradix-. ¡Ya no tendré que adelantarme volando como tenía planeado!

-¿Y son rápidos? –Preguntó Niballa.

-Tienen la última tecnología en velocidad terrestre. –Dijo Vatrek.

-Necesito probarlo. –Dijo Viradix, se subió a uno y aceleró. Por suerte, la habitación era lo suficientemente amplia como para que anduviese.

-Sí, me parece bueno. –Dijo Viradix sonriente después de realizar unas pruebas de andado.

Luego los seis saldrían de la base en los vehículos rumbo a ciudad Phogakz. En el camino, Niballa y Folli no paraban de discutir distintas cosas.

-Éstas dos, no entiendo por qué no se llevan bien. –Le dijo Moljek a Cehk.

-Siempre han sido así, pero cuando se conocieron se llevaban bien. –Dijo Viradix-. No entiendo qué sucedió entre ellas dos.

-Creo que fue durante un combate de entrenamiento en el que Folli dejó en ridículo a Niballa después de vencerla. –Dijo Gharof.

-Ya veo. –Dijo Cehk, y siguieron andando.


Capítulo 12 - Problema en la Selva

Después de cruzar el desierto, los seis llegaron a una selva, donde les habían dicho que en el centro se encontraba ciudad Phogakz.

-Estos vehículos no nos servirán aquí en la selva. –Dijo Niballa-. Podríamos chocar con algún árbol.

-¿Les tienes miedo Niballa? –Dijo Folli.

-Ya cállate. –Respondió la Ardhan enfadada.

Los seis camuflaron sus vehículos con un dispositivo y se adentraron en la selva.

-Éste lugar me agrada. –Dijo Viradix.

-A mí también. –Dijo Folli-. Todas las hermosas plantas y árboles de aquí, me relajan tanto.

-¿Sí? Que no te llegue a comer alguna criatura de aquí. –Dijo Niballa.

-Estas dos… -Dijo Gharof poniendo su mano en su rostro.

De pronto, Cehk escuchó algo y dijo:

-Escuché un ruido.

-Yo también lo escuché. –Respondió Moljek.

Se oían unos pasos, de algo grande, hasta que de entre los árboles salió una enorme criatura verde, con dientes puntiagudos, que parecía un gran lagarto.

-¡Un Goranator! –Exclamó Gharof.

-¿Un qué? –Dijo Cehk.

-Eso es un Goranator, mejor lo vencemos antes de que nos devore. –Dijo Viradix.

-¡No se atrevan a matarlo! –Dijo Folli-. Él no tiene la culpa de tener hambre.

-Si es necesario, obviamente lo haremos. –Dijo Niballa, y Folli frunció el seño.

Y rápidamente la criatura saltó para atacar a Moljek, quien lo esquivó saltando hacia atrás.

-Creo que te ve apetitoso. –Dijo Viradix con tono humorístico.

-No es gracioso. –Dijo Moljek.

-Intentaré atraparlo. –Dijo Cehk y concentró su poder para crear una jaula de hierro alrededor del Goranator, pero rápidamente la criatura destruyó la jaula. Entonces Folli lo retuvo con raíces de árbol que hizo salir del suelo, agarrándolo de las patas, pero la criatura de nuevo se liberó, luego lanzó un rugido, y dos Goranator más llegaron a la escena.

-Maldición, ahora son tres. –Dijo Niballa-. Lo mejor será que acabemos con ellos.

-No Niballa, Folli tiene razón. –Dijo Gharof-. Estas criaturas no tienen la culpa de ser salvajes, solo debemos aturdirlos.

-Lo que digas. –Respondió la Ardhan descontenta.

Luego Viradix soltó una ventisca que hizo que un Goranator se golpeara en la cabeza contra un árbol, dejándolo inconsciente.

-¡Así se hace Viradix! –Dijo Moljek-. ¡Cuidado!

Y uno de los dos Goranator que estaban conscientes puso su pata encima de Viradix, manteniéndolo en el suelo, y justo cuando iba a morderlo con su mandíbula, Gharof la cerró con su poder magnético y dijo:

-¡Cehk, saca a Viradix de ahí!

-¡Sí! –Respondió Cehk y con su fuerza levantó la pata del Goranator, sacando a Viradix de ahí, luego Moljek lanzó un chorro de agua a mucha presión, lo que espantó al Goranator y huyó, después todos centraron su atención al tercer Goranator, pero vieron lo que no pensaron, Niballa lo había apuñalado con una de sus Espinas de Hielo.

-¡Niballa, qué crees que haces! –Exclamó Folli y el Goranator cayó muerto.

-Me estaba a punto de atacar y solo me defendí. –Dijo Niballa.

-¡Eres una asesina! –Dijo Folli furiosa y atrapó a Niballa con una raíz por el cuello.

-¡No Folli, la matarás! –Dijo Cehk.

-¡Eso intento! –Respondió Folli aún furiosa, pero Viradix cortó la raíz con su espada y dijo:

-Ya es suficiente Folli, estamos en una misión, no debemos matarnos entre nosotros. Y tú Niballa, no debiste haber hecho eso, lo hiciste sólo para molestar a Folli, y eso no está bien.

-Hablas como si fueses mi líder. –Dijo Niballa enfadada-. Además aún quedan bastantes de esos bichos, dudo que se vayan a extinguir porque haya matado a uno.

-¡Ya es suficiente! –Dijo Gharof-. Debemos seguir con la misión, no pelear, después en la base pueden arreglar las cosas.

-Sí, vamos. –Dijo Moljek.

-Está bien, pero esto no se quedará así, Niballa. –Dijo Folli.

Y los seis siguieron su camino hacia ciudad Phogakz.


Capítulo 13 - Ciudad Phogakz

Los seis agentes de la resistencia llegaron a Ciudad Phogakz. Era de noche y la ciudad era un lugar tenebroso, todos los edificios eran negros y no había luz en las avenidas. Se podían ver Mylviox con linternas patrullando las calles, al parecer toda la gente estaba en sus casas, una oportunidad exquisita para atacar sin herir a ningún civil. Escondidos atrás de una edificación estaban los seis.

-Se nos ordenó infiltrarnos en el edificio central. –Dijo Gharof-. Exterminando a cualquier Mylviox que se nos cruce si es necesario, y derrotar al gobernante de aquí.

-Gedriz. Quiero decir Gothorak. –Dijo Moljek-. Además de ser un alto oficial, es el encargado de esta ciudad.

-Lo ideal sería capturarlo. –Dijo Viradix-. Pero si tenemos que matarlo, no tendremos otra.

-Entiendo. –Respondió Moljek mirando al suelo.

-Se acerca un Mylviox. –Dijo Cehk.

-Pues noquéalo. –Dijo Niballa. Cehk salió y deformó el arma del Mylviox de tal forma que se transformara en un puño de hierro el cual golpeó en la cabeza al Mylviox, noqueándolo.

-Bien hecho Cehk. –Dijo Gharof.

-¡Vamos! –Dijo Viradix y todos salieron. Mientras se acercaban al centro de la ciudad, fueron derrotando Mylviox uno por uno mientras iban encontrando, hasta llegar al edificio central, el cual era una gran torre de color negro.

-Aquí es. –Dijo Gharof.

-Cehk, abre la entrada con tus poderes. –Dijo Niballa.

-De acuerdo. –Dijo Cehk y usando sus poderes deformó la puerta metálica de la entrada, abriéndola. Al entrar vieron una tropa de Mylviox, los cuales fueron noqueados por una ventisca de Viradix, pero uno logró encender la alarma.

-Encendieron la alarma, esta es la parte que me gusta. –Dijo Moljek.

Y los seis fueron. Folli no quería decir nada, aún estaba sentida por la muerte del Goranator. Luego llegaron unos Mylviox más y Folli los asfixió con raíces que hizo salir del suelo.

-Se ve que Folli sigue enfadada. –Dijo Cehk.

-Déjala, así es ella. –Dijo Niballa-. Siempre tan sensible.

Los seis siguieron hasta llegar a un gran ascensor, el cual Gharof activó. Varios Mylviox salieron de entradas mientras llegaban a distintos pisos, pero fueron derrotados rápidamente siempre que salían. Hasta que el ascensor se detuvo.

-Ya llegamos al último piso. –Dijo Moljek.

Y Cehk usando su espada destruyó la entrada al último piso. Los seis entraron a un cuarto con leve luminosidad.

-Tengo un mal presentimiento sobre este lugar. –Dijo Cehk.

-Yo igual. –Dijo Viradix.

Y de pronto se oyó una voz por altoparlante:

-¡Inheka, mátalos!

-¿Inheka? –Dijo Cehk, y apareció un ser enorme de color blanco con rojo, tenía púas y dos espadas espinadas.

-Ese Lehrgax debe ser Inheka. –Dijo Niballa-. Los Lehrgax son enormes seres, tontos pero muy fuertes.


Capítulo 14 - Combate contra Inheka

Inheka rió y dijo:

-¡Los mataré insectos!

Y rápidamente usó sus espadas para atacar a Cehk, quien estaba en el frente, pero éste se cubrió, aunque después retrocedió por la enorme fuerza de Inheka. Luego, el Lehrgax atacó al resto con sus enormes espadas con púas, pero lo esquivaron. Luego todos atacaron con sus poderes: Viradix intento repelerlo con una ventisca, pero ni lo movió, e Inheka lo pateó lanzándolo lejos. Niballa lo logró congelar, pero éste rápidamente se liberó y la atacó con sus espadas, y aunque ella se cubrió, de todas formas salió lejos por la fuerza de Inheka. Gharof intentó quitarle sus espadas con su poder magnético, pero no pudo y el Lehrgax lo tomó del cuello y lo golpeó contra la pared. Moljek trató de ahogarlo creando agua en su cabeza, pero éste antes de que se ahogara pateó a Moljek fuertemente, y el agua en su cabeza se dispersó. Folli saltó a la espalda de Inheka para asfixiarlo con lianas, pero éste corrió hacia atrás y la golpeó contra la pared. Y por último, Cehk intentó atacarlo, con su espada, pero Inheka se volvió invisible y el Toa de Hierro se detuvo diciendo:

-¿Dónde estas maldita bestia?

-¡Atrás de ti! –Dijo Inheka y estaba a punto de atacar a Cehk, pero él reaccionó rápidamente y disparó a la cabeza de Inheka con su arma de fuego, aturdiéndolo.

-¡Bien hecho Cehk! –Exclamó Viradix.

-Ahora, ¡acábalo! –Dijo Moljek.

-Pero yo… no sé si matarlo. –Dijo Cehk.

-¡Hazlo o nos matará a todos! –Exclamó Folli.

Cehk no hizo nada, hasta que Inheka volvió en sí y atacó a Cehk, quien se cubrió justo a tiempo, pero no pudo evitar volar lejos.

-Es un tonto. –Dijo Niballa.

-¡Te mataré a ti primero tipo gris! –Dijo Inheka enfadado y corrió para atacar a Cehk, pero éste lo golpeó con un bloque de metal que hizo brotar del suelo, luego concentró mucha energía en el suelo y creó varios brotes de hierro alrededor de Inheka, los cuales usó para atraparlo, los brotes eran lo suficientemente gruesos para que Inheka no escapara.

-Lo tengo, y no lo maté. –Dijo Cehk exhausto.

-Bien hecho, pero habría sido mucho más fácil matarlo. –Dijo Gharof.

-Ahora sigamos a esa puerta. –Dijo Viradix, y los seis, ya de pié, siguieron hacia la entrada que había al fondo.


Capítulo 15 - Gothorak

Cehk destruyó la puerta, y entrando a la sala, vieron a Gothorak, quien dijo cuando entraron:

-Malditos rebeldes, ahora verán. ¡Ahora todos enfrentarán sus peores miedos! –Dijo Gothorak.

Cehk de pronto se vio de vuelta en Kacia, y dijo:

-¿Estoy de vuelta? ¡Estoy de vuelta! Después miró a su alrededor y vio algo macabro: todos sus compañeros Toa estaban muertos, y exclamó choqueado:

-¡Pero qué es esto! ¡Delme! ¡Ahnia! ¡Todos! ¡No!

Luego vio a Makuta Kudarax y dijo:

-¡Tú los mataste!

-Debiste acabar conmigo cuando podías. –Dijo el Makuta-. Ahora por ser débil te has quedado solo, escoria Toa.

-¡Nooooo! –Gritó Cehk.

Viradix apareció en un lugar pequeño y cerrado, sin ninguna ventana ni puerta.

-¿Dónde estoy? ¿Qué es esto? ¡Ayuda! –Dijo Viradix desesperado.

Moljek vio a Gothorak, pero muerto, y dijo:

-¿Gedriz? ¡Gedriz! ¡Contéstame! ¡Gedriz! ¡No!

Niballa se vio en un lugar lleno se fuego, todo estaba muy caliente, y dijo desesperada:

-¡Auxilio! ¡Que alguien apague esto! ¡Ayuda!

Folli apareció en la base de la Resistencia, pero estaba todo destruido, y estaban todos muertos, incluyendo al líder Nofruz, y una tropa de Mylviox se estaba acercando a ella.

-Aléjence, no se acerquen. ¡Aléjence de mí! –Dijo asustada.

-A ellos les puedes controlar el miedo, pero a mí no, Gothorak. –Dijo Gharof-. Mi mente está protegida contra ataques mentales.

-¿Pero que? –Dijo Gothorak atónito-. No importa, te venceré a ti, el resto seguirá en ese estado hasta que yo diga que despierten.

Y así Gharof atacó con su doble lanza a Gothorak, pero éste se cubrió con sus espadas con púas, pero Gharof le hizo soltar las espadas usando su poder de magnetismo y le dijo:

-Es tu fin.

-¡No! ¡No me mates, por favor! –Respondió Gothorak, y Gharof se acordó de Moljek.

-No, no te mataré, pero ahora libera de tu truco mental al resto antes de que me arrepienta. –Le dijo.

-Está bien, lo haré.

Y Gothorak los liberó del truco mental que los mantenía totalmente atemorizados.

-¿Qué? ¿Qué ocurrió? –Dijo Cehk.

-Yo estaba en algo horrible, y ahora ya no. –Dijo Viradix.

-Ustedes estaban bajo un truco mental de Gotharak. –Les aclaró Gharof-. Ahora lo hice rendirse, fue fácil.

-Gedriz, te llevaremos a la base y te curaremos. –Dijo Moljek.

-Que no soy Gedriz, soy Gothorak, ¡Gothorak! –Respondio enojado Gothorak, y Cehk lo amarró con cables de acero que él creó. Luego Gharof activó el parlante de la gran torre central, e hizo un anuncio:

-¡Ciudadanos de Phogakz! ¡Ya no tienen que ser más esclavos de los Gobernantes de la Oscuridad! ¡Hemos derrotado al encargado de ésta ciudad, sin embargo, pueden volver con otro encargado! ¡Pero no se alarmen, los de la resistencia tomaremos ésta torre y la haremos una de nuestras bases, y quienes quieran unirse a nosotros, bienvenido sea!

Y se escuchó una gran ovación de la gente de la ciudad. Después, muchos agentes de la Resistencia llegaron al lugar, y los seis que estaban ahí antes, volvieron a la base junto con Gothorak.

-Bien hecho ustedes seis. –Dijo Nofruz-. También muchos de nuestros escuadrones han logrado liberar otras ciudades, pero a otros les hemos perdido el rastro. Bueno, ahora intentaremos curar a Gedriz en nuestros laboratorios. Ustedes vayan a descansar, y no dejen de estar atentos por un posible ataque sorpresa de los Gobernantes de la Oscuridad.

-¡Sí señor! –Dijeron los seis.

“Espero que Gedriz recupere su memoria” pensó Moljek.

Al día siguiente, Gedriz había sido curado de su mutación gracias a Vatrek, pero permanecía en coma por la repentina transformación de vuelta a su forma normal. Moljek estaba contento de todos modos.

En el lugar oscuro mencionado anteriormente, el Uhnurian negro le dijo a Netrok:

-Ya es hora de lanzar nuestro ataque.

-Así es, el corazón de Ferkia pronto será nuestro. –Respondió Netrok.


Capítulo 16 - La batalla comienza

Ese mismo día, una alarma se escuchó en la base, y Nofruz por altoparlante dijo:

-Hemos detectado un ejército de los Gobernantes de la Oscuridad que se acerca hacia acá, éste es el ataque en masa que todos temíamos, vienen con tropas de tierra y de aire. ¡Preparen sus armas, esta va a ser una dura batalla, probablemente la más dura que hayan tenido!

Entonces todos los agentes de la Resistencia que había en la base se prepararon para salir a la batalla, incluyendo a Cehk, Viradix, Niballa, Moljek, Gharof y Folli. Luego de salir por la entrada principal, todos vieron a lo lejos a un enorme ejército que se acercaba, y Vatrek, quien quedó al mando de todos mientras Nofruz se refugiaba adentro con Aezter, dijo usando un binocular:

-Son miles de Mylviox, y vienen con Thaabak y su enorme lagarto Ompiax, además del traidor Sohkrel y Algidak. También veo muchos Lehrgax, y en el cielo se ven muchos Parvek y otras naves. ¡Esta de verdad va a ser una batalla dura, así que prepárense!

Mientras tanto las fuerzas aéreas se preparaban, Hatrum estaba ahí y le dijo a Zonetar:

-Es hora de destruir unos cuantos Parvek.

-¿Unos cuantos? –Dijo Zonetar-. ¡Los destruiremos a todos!

Y partieron en sus naves junto a muchos otros agentes

Los Parvek, llamados en realidad Parvek AW2 eran pequeñas naves con inteligencia artificial, y muy veloces, era algo complicado darles con disparos.

El cielo estaba nublado y con un tono rojizo, y el ejército de los Gobernantes estaba a punto de llegar. Se veía a Thaabak, un Uhnurian de color verde con una extraña apariencia facial y con púas en los hombros, y Ompiax, una enorme criatura de color rojo, con enormes dientes, y Thaabak estaba encima de ella como jinete.

-Señor, solicito permiso para ayudar a las fuerzas aéreas. –Dijo Viradix.

-Sí Viradix, tus habilidades en el aire son asombrosas. –Dijo Vatrek-. Puedes ir a ayudar.

-¡Sí señor! –Respondió Viradix y voló hacia arriba.

-Ya es hora. ¡Al ataque! –Exlamó Vatrek, y todos fueron corriendo a atacar al ejército Mylviox.

Mientras, en las fuerzas aéreas, Zonetar, quien había quedado como líder de las fuerzas aéreas, dio la orden:

-¡Vamos!

Y la gran puerta del hangar se abrió, dejando salir a todas las naves del lugar.

La batalla comenzó, los agentes de la resistencia luchaban ferozmente contra los Mylviox, Vatrek dijo que lucharía contra el general de los Mylviox, Thaabak, pero Sohkrel apareció delante de él para combatirlo, y ordenó a Cehk que luchara contra Thaabak.

-Tú debes ser el ser de otro mundo de quien me hablaron. –Le dijo Thaabak a Cehk-. ¡Ahora Ompiax te aplastará como a un insecto!

Y la enorme criatura se abalanzó sobre Cehk, quien saltó hacia atrás para esquivarlo. Mientras eso ocurría, Folli y Gharof luchaban contra Algidak mientras que Moljek y Niballa luchaban contra los Mylviox y los Lehrgax junto a otros guerreros.

Arriba la batalla también comenzaba, Zonetar, Hatrum, Viradix y un montón de naves más luchaban para destruir a los Parvek y a otras naves enemigas. Una en particular estaba persiguiendo a Zonetar. Un piloto Uhnurian también con un extraño aspecto facial llamado Flagrox con su nave llamada Voluther L1.

-¡Te mataré por robar esa nave, Zonetar! –Gritó Flagrox mientras estaba detrás de Zonetar.

-¡Inténtalo si puedes! –Respondió el Uhnurian e hizo una maniobra que consistía en dar una vuelta hacia arriba y quedar atrás del Voluther, luego disparó, pero Flagrox hizo una maniobra de giro para esquivar los proyectiles.

-A ver qué te parece esto. –Dijo Zonetar y salieron unas “Gatling Guns” de los costados del Karinor, luego empezó a disparar, pero el Voluther se movió hacia los lados sin dejar que le llegaran las balas. Mientras tanto Hatrum con su Aliher L0 y Viradix derribaban Parvek y a otras naves con sus increíbles habilidades de vuelo.

De vuelta abajo, Cehk estaba teniendo problemas contra Thaabak y Ompiax, la enorme criatura escupía fuego por su mandíbula y Thaabak podía disparar ataques de viento con su lanza, sin dejarlo atacar.

-¡Eres insignificante comparado con nosotros dos! –Dijo Thaabak-. ¡Devóralo Ompiax!

Mientras Vatrek luchaba contra Sohkrel. Éste último usaba ataques eléctricos y ataques de piedra y Vatrek usaba ataques de tierra y disparos con su cañón. Era un intercambio de ataques sorprendente. Hasta que en un descuido, Vatrek no pudo esquivar un ataque de piedra de Sohkrel y cayó al suelo, luego Sohkrel se acercó y dijo levantado una de sus sierras:

-Adiós viejo amigo.

Pero justo a tiempo llegó Niballa y congeló las sierras de Sohkrel junto con sus manos.

-¡Maldita Ardhan! –Exclamó Sohkrel-. ¡Ya verás!

Y con sus brazos extra lanzó un fuerte ataque eléctrico dirigido hacia Niballa, pero antes de que le llegara, Vatrek se puso de pié y la protegió absorbiendo el ataque con su brazo mecánico, luego Niballa congeló los pies y los brazos extra de Sohkrel y Vatrek dijo:

-Adios viejo amigo.

Y disparó su cañón a la máxima potencia, destruyendo a Sohkrel.

Mientras en el aire, Zonetar, quien estaba entrenado en el elemento del Sonido, disparó ondas sónicas hacia Flagrox, aturdiéndolo un poco, pero rápidamente se recuperó, y siendo entrenado en el elemento del Fuego, disparó llamaradas hacia Zonetar, quien las esquivó, pero una le rozó en el brazo.

-¡Ah! ¡Eso quema! –Dijo-. Ahora verás.

Y usando sus habilidades supersónicas hizo que su nave alcanzara la velocidad del sonido, y con el sable que llevaba en su espalda, rasgó la coraza del Voluter y le cortó una pierna a Flagrox quien gritó de dolor, sin embargo antes de que la nave cayera, Flagrox saltó de su nave con su única pierna y se alcanzó a agarrar del Karinor, para intentar matar a Zonetar con su doble hoja, la cual encendió con llamas.

-¡Sal de mi nave, maldito! –Dijo Zonetar mientras Flagrox preparaba su ataque, pero justo en el instante, Hatrum llegó con su nave Aliher, y golpeó a Flagrox con ella, haciéndolo caer del vehículo. Al llegar al suelo Flagrox murió.

-Bien hecho Hatrum. –Dijo Zonetar.

-Ahora acabemos con los Parvek y con el resto de las naves. –Dijo Hatrum.

Mientras tanto, dentro de la base, Netrok apareció al frente de Nofruz.

-¡Netrok! –Le dijo Nofruz.

-¿No deberías estar luchando junto al resto? –Dijo Netrok-. O escondes una información tan valiosa que no debes dejar que te capturemos. Pero ahora que todos los de la base están luchando afuera, te voy a llevar conmigo.

-No lo permitiré. –Dijo Aezter y encendió su doble espada con llamas-. ¡Ahora acabaré contigo escoria!

E intentó atacar a Netrok, pero éste se tele transportó hacia atrás y sacó sus dos cuchillas con púas diciendo:

-Yo estoy entrenado en el elemento más poderoso. ¡Las sombras!

Y de pronto, toda la sala se volvió oscura.

-Aezter, yo también voy a luchar. –Dijo Nofruz.

-¡Líder! –Respondió el Uhnurian de fuego sorprendido.

-No me quedaré con los brazos cruzados después de lo que hizo. –Añadió Nofruz.

-No importa, mataré al Uhnurian y te llevaré conmigo. –Dijo Netrok y se tele transportó atrás de ellos para atacarlos por la espalda, pero Aezter lo bloqueó rápidamente con su escudo. Luego Nofruz con sus cuatro espadas intentó combatirlo, sin embargo Netrok le bloqueaba cada ataque. Después Aezter empezó a lanzar llamaradas con su espada doble del mismo modo que lo hizo cuando luchó contra Cehk, pero Netrok no paraba de esquivarlos.

-Ustedes dos son patéticos luchando. –Dijo el Ardhan oscuro.

-Aún no lo hemos dado todo. –Afirmó Nofruz, y estando entrenado en el elemento de la piedra, creó una gran roca la cual lanzó y luego Aezter la destruyó creando varias rocas incendiadas las cuales Netrok esquivó tele transportándose de nuevo, y dijo:

-Ustedes no pueden contra mí, entiéndanlo, no son más que basuras.

Luego, el Ardhan disparó una gran bola de sombras la cual impactó en Aezter, dejándolo inconsciente.

-Ni siquiera tuve que matarlo para llevarte conmigo, Nofruz. –Dijo fríamente.

-No te dejaré llevarme así de fácil. –Respondió Nofruz.

-Puedo ver la ira que sientes hacia mí por lo que hice, pero ni con eso podrás evitar lo inevitable.

Después de decir eso, se tele transportó detrás de él y le dio un golpe en la parte de atrás del cuello, dejándolo inconsciente.

-Sí que fue fácil, ahora vienes conmigo. –Dijo y se tele transportó con él.

Mientras en el campo de batalla, Thaabak recibió una transmisión de Netrok la cual decía:

-Ya tenemos lo que necesitábamos, has una retirada.

-Justo cuando me estaba divirtiendo con este insecto. –Dijo Thaabak-. ¡Retirada, ya capturamos al líder! Y los Mylviox que quedaban empezaron a retirarse. Gharof, al lado del cadáver de Algidak a quien recién había matado dijo:

-¡No! ¡El líder!

Fueron a dentro de la base y sólo encontraron a Aezter inconsciente.

-Esos malditos… –Dijo Cehk-. ¡Debemos ir a rescatarlo!

-Para eso debemos ir a ciudad Zaanterha. –Dijo Viradix-. Es un lugar muy peligroso.

-Ahí reside el líder de los Gobernantes de la Oscuridad, un tal Kaex. –Dijo Gharof.

-Nadie sabe cómo es, solo se conoce su nombre. –Dijo Niballa.

-¿Quién viene conmigo a ciudad Zaanterha? –Dijo Cehk.

-Yo voi. –Afirmó Viradix.

-Yo también. –Dijo Niballa.

-Aunque vaya Niballa yo también voy. –Dijo Folli.

-Yo igual voy. –Añadió Moljek.

-Yo acompaño. –Dijo Gharof.

-Yo iré también. –Dijo Vatrek.

-Y yo también iré a rescatar al líder. –Afirmó Aezter recién despertando.

Luego Vatrek le dijo al resto de los agentes que se quedaran cuidando la base, y que solo ellos ocho irían en busca del líder Nofruz.

Capítulo 17 - Camino a ciudad Zaanterha

Mientras Cehk y los otros estaban saliendo de la base, llegó Hatrum y le dijo a Cehk:

-Que tengas mucha suerte.

-Gracias. –Respondió Cehk sonriente-. Te prometo que saldremos de aquí y volveremos a nuestro universo.

Luego al salir, habían ocho vehículos listos para partir, y Vatrek le dijo a Laapax, el Uhnurian de las Arañas del Desierto:

-Lo siento por dejarte sin trabajo, amigo.

-No descuida, esto de montar Arañas del Desierto ya está obsoleto. –Respondió Laapax.

-Ya sé, te dejaré a cargo de la base. –Dijo Vatrek y le dio algo-. Toma mi insignia del segundo al mando para que te crean en lo que dije.

-Está bien, gracias amigo. –Agradeció Laapax, y se adentró a la base para realizar su nueva labor temporal.

-Bien vamos. –Dijo Vatrek y partieron.

Los ocho anduvieron durante unas horas por el gran desierto hasta que cayó la noche. Se detuvieron y Vatrek dijo:

-Acampemos para descansar el viaje.

Y tomó unos aparatos que se transformaron en campamentos.

-Que uno se quede vigilando, y nos turnaremos cada hora. –Dijo Aezter.

-Yo empiezo. –Dijo Cehk-. No tengo mucho sueño.

-Bien. –Dijo Vatrek-. Después el orden será así: Yo, Aezter, Niballa, Gharof, Moljek, Folli y Viradix.

Y todos fueron a dormir y Cehk se quedó afuera al frente de una fogata que creó Aezter. Durante toda la hora Cehk estuvo muy pensativo, haciéndose preguntas como: “¿Derrotaremos a los Gobernantes de la Oscuridad?”, “¿Seré útil para mis nuevos amigos?” o “¿Volveré algún día a mi mundo?”, luego Cehk miró un reloj que habían dejado, y fue al campamento de Vatrek.

-Señor, es su turno. –Dijo Cehk más o menos tímido.

-Sí, tienes razón. –Dijo Vatrek despertando.

-Pero aún no tengo sueño, si quiere me quedo una hora más.

-No, pero si no quieres dormir, cuidemos los dos.

Y los dos quedaron al frente de la fogata.

-Dime Cehk. –Dijo Vatrek-. ¿Es tu mundo mejor que éste?

-Eh, bueno, mi mundo podría decirse que es mejor. –Respondió Cehk-. No hay tanta guerra como aquí, pero sí hay peligros. Hace unos meses yo y mis compañeros tuvimos que eliminar a alguien que amenazaba nuestro hogar. Bueno, aunque nunca he visto más allá de la isla donde vivo. No sabría decir si el resto del mundo es así de pacífico como nuestra isla.

-El lugar donde tú vives suena mejor que este podrido mundo. –Dijo Vatrek-. Aquí donde vayas hay represión y matanza. Los Gobernantes de la Oscuridad hacen lo que quieren con la gente sin importarle sus sentimientos. Esto ha sido así durante muchísimos años, desde que tengo memoria. Y si esto sigue así este mundo se pudrirá por completo, así que debemos detener a los Gobernantes, cueste lo que cueste.

-Sí señor, pero, ¿es necesario matar al enemigo?

-Veo que aún no lo entiendes, quizás tu mundo sea demasiado pacífico y por eso no conoces lo que es una verdadera guerra.

-No lo sé, aunque cuando dije que eliminamos a una amenaza, me refería a que tuvimos que matar a alguien. Y no me siento muy orgulloso de haberle quitado la vida a alguien.

-¿Y acaso ese alguien dudaba en quitarte la vida a ti y a tus compañeros?

-No, pero… Nosotros tenemos un código.

-Sí, ya se lo dijiste a Nofruz y yo estaba presente. “Sólo puedes matar a tu enemigo cuando sea realmente necesario”. Pero verás, como dijo Nofruz, aquí probablemente siempre será verdaderamente necesario. Aquí si el enemigo va a acabar contigo o con tus amigos, no dudes en acabar con él. Además te contaré algo, aquí existe algo llamado el “Corazón de Ferkia”. Es probable que en tu mundo no exista algo así. Ese es un artefacto hecho por nuestros creadores, los que se hacían llamar los Grandes Seres.

-Sí, he oído a cerca de ellos, al parecer ellos crearon nuestro mundo.

-Bueno, la cosa es que ese artefacto que nadie sabe dónde está es la fuente de vida de cada Ferkiano, y si alguien muere aquí, su vida no se pierde, si no que vuelve al Corazón de Ferkia y se crea una nueva vida en nuestros llamados “Santuarios del Nacimiento” en cada una de nuestras ciudades, volviendo a la vida con la memoria de la vida anterior completamente borrada, pero con sus respectivas especies. Es algo así como un “sistema de preservación de vida inteligente de Ferkia”, quizás para que la guerra no acabara con todos en el planeta, como ocurrió hace milenios, sin embargo, lo que es cada ser en su vida al morir se pierde, es imposible devolver los recuerdos de su anterior vida a alguien aquí. Pero por algún motivo, los Braatuor, la especie del líder, no renacieron cuando fueron exterminados. No se sabe por qué, debe haber sido un mal funcionamiento de ese sistema, eso creemos. Bueno, entonces cuando mates a alguien aquí no pienses que su vida se perderá, solo renacerá como un ser de mente pura, para crecer de nuevo, y el futuro definirá en qué se volverá cada uno de los renacidos.

-Ya veo, eso me deja un poco más seguro. Y qué interesante eso del Corazón de Ferkia.

-Así es, es sorprendente lo que nuestros creadores podían hacer. Ese artefacto tiene una energía gigantesca, y si cayera en manos equivocadas, sería catastrófico.

Luego de eso Cehk bostezó, y Vatrek le dijo:

-Se ve que tienes sueño, mejor ve a dormir y yo me quedo aquí.

-Está bien, gracias señor.

A la mañana siguiente, todos partieron rumbo a ciudad Zaanterha. Debían terminar de cruzar el desierto, hasta que a lo lejos, se podía divisar una gran ciudad.

-Es Zaanterha, ya estamos llegando. –Dijo Vatrek al grupo.


Capítulo 18 - Ciudad Zaanterha

Los ocho agentes llagaron a Zaanterha. Al igual que en Phogakz, los edificios eran todos de color negro, y además se respiraba un aire de maldad.

-El líder Nofruz debe estar en la torre central. –Dijo Vatrek.

-¿Por qué ahí y no en la prisión? –Preguntó Aezter.

-Porque creo que sé para lo que lo quieren. Así que no lo van a matar, tenemos tiempo para rescatarlo. –Respondió Vatrek-. ¡Vamos!

Y los ocho en sus vehículos entraron a las calles de la ciudad, dirigiéndose a la torre central, donde se encontraba el líder de los Gobernantes de la Oscuridad: Kaex. Una tropa de Mylviox entonces los interceptó y comenzó la lucha.

Mientras en la torre, el Uhnurian negro le dice a Nofruz quien estaba encadenado y con aparatos de bloqueo elemental en cada mano:

-Ahora, dime dónde está el Corazón de Ferkia.

-Puedes matarme Kaex, pero nunca te lo diré. –Respondió Nofruz.

-Como tu mente está protegida, no puedo controlártela para hacerte confesar, pero ya verás como lo haré.

Los ocho agentes derrotaron a cada Mylviox que aparecía en su camino, hasta que llegaron a la torre central.

-Cehk, me sorprende que hayas acabado con los Mylviox. –Dijo Viradix.

-Sí, es que ahora sé como funciona la vida aquí, así que simplemente les dí una mejor nueva vida. –Respondió Cehk.

-Ya veo, debimos haberte mencionado sobre eso desde el principio.

Luego de eso, Vatrek destruyó la entrada con un cañonazo. Y una gran tropa de unos extraños robots estaba al entrar.

-¿Qué son esos? –Dijo Cehk.

-Somos Maken RX9, los más avanzados soldados cibernéticos. –Dijo uno de ellos-. Ahora ataquen.

Y los soldados robóticos empezaron a disparar, pero Cehk creó una barrera de hierro para protegerlos.

-Nos estaban esperando. –Dijo Aezter y fundió los que estaban adelante con una gran bola de fuego. Luego Folli destruyó algunos con lianas, Niballa congeló a otros, Cehk destruyó a otros con su poder de hierro, Viradix mandó a volar a algunos con su poder de aire, Gharof desarmó a otros usando poder magnético, Moljek les hizo corto circuito a algunos con agua y explotaron y los que quedaban fueron destruidos por el cañón de Vatrek, quien después ordenó:

-¡Sigamos!

-Resultaron ser bien fáciles de vencer esos soldados cibernéticos avanzados. –Dijo Cehk.

Siguieron por un largo pasillo con puertas en sus paredes hasta que llegaron al ascensor central de la torre.

-Kaex debe estar en el último piso. –Dijo Vatrek-. Gharof, llévanos hacia arriba.

-¡Sí señor! –Respondió el Ardhan de magnetismo y con sus poderes, hizo que el ascensor se moviera rápidamente hacia arriba. Mientras subían, varios Maken RX9 fueron tele transportados al ascensor, y tuvieron que luchar contra ellos mientras Gharof hacía subir el ascensor. Los destruyeron uno tras otro hasta que llegaron arriba.

-Tengo un mal presentimiento. –Dijo Cehk.

-Tranquilo. –Dijo Vatrek.

-Es que siento algo maligno atrás de esa puerta, me recuerda a la presencia del enemigo que vencimos en mi mundo.

-Debe ser Kaex, entonces vamos y acabemos con él. –Dijo Viradix.

Y Aezter fundió la puerta con sus poderes de fuego. El cuarto estaba oscuro, y se escuchó una voz:

-Veo que han llegado a mi sala, rebeldes miserables.

-Tú debes ser Kaex. –Dijo Vatrek-. El líder de los Gobernantes y el que ha causado todo esto durante años.

-Eso es correcto. –Dijo Kaex y salió a la luz.

-Pero si es un Uhnurian. –Dijo Moljek.

-¿Te sorprende? –Preguntó Niballa.

-No sé, creí que iba a ser un feo Ardhan. –Respondió Moljek, Niballa le dio un golpe en la cabeza y Moljek dijo:

-Bueno, lo siento.

-Dinos dónde tienes al líder. –Dijo Cehk desafiantemente.

-Pues está ahí, ser de otro mundo. –Respondió Kaex y se encendió una luz a donde estaba Nofruz. Luego, Kaex encendió su enorme cetro y todos quedaron paralizados e hincados en el suelo, luego Kaex dijo:

-Nofruz, ahora si no me dices dónde está el Corazón de Ferkia, mi fiel asistente Netrok eliminará uno por uno a tus queridos agentes.

-¡No! –Exclamó Nofruz.

-Estaba esperando a que viniéramos. –Dijo Vatrek-. Para así hacer que Nofruz confesara.

-¡Canalla! –Dijo Cehk.

-Netrok. –Dijo Kaex y salió el Ardhan rojo a la luz diciendo:

-Dígame señor.

-Mata a ese insolente ser de otro mundo primero. –Respondió Kaex.

-Sí señor.

-¡No! –Exclamó Nofruz y luego dijo resignado: -Está bien, te lo diré, pero déjalos vivir.

-¡No, líder, no se preocupe por nosotros! –Dijo Viradix.

-¡No se lo diga! –Dijo Folli.

-¡Si se lo dice quien sabe lo que harán con él! –Dijo Aezter.

Y luego Kaex dijo:

-Si quieres que tus escorias rebeldes vivan, ¡dime dónde está!

-Está escondido en el subterráneo del palacio de la ruinada ciudad de los Braatuor, se llega con un pasadizo secreto.– Respondió Nofruz-. Llévenme y les mostraré.

Kaex rió fuertemente y le dijo a Netrok:

-Tele transpórtanos a la antigua ciudad de los Braatuor, específicamente al palacio.

-Sí señor.

Y los tres desaparecieron. Luego Cehk dijo:

-Debemos salir de aquí e ir a detenerlos.

-No podemos. –Dijo Gharof-. Estamos atrapados con estos campos paralizantes alrededor nuestro.

-Esperemos un milagro. –Dijo Vatrek, luego la pared de la torre fue destruida y se vieron dos naves al frente, una era el Karinor L2 con Zonetar, y la otra era el Aliher L0 con Hatrum.

-¿Alguien necesita ayuda? –Dijo Zonetar.

Y Hatrum estacionó su nave adentro y con un aparato que absorbe energía liberó a los ocho que estaban atrapados.

-Gracias. –Dijo Cehk cuando volvió a moverse.

-Ahora debemos ir a la antigua ciudad de los Braatuor rápido. –Dijo Vatrek.

Y los ocho bajaron y partieron con sus vehículos, también Hatrum y Zonetar los siguieron en sus naves dirigiéndose a la antigua ciudad.


Capítulo 19 - Combate contra Thaabak y Ompiax

Saliendo de ciudad Zaanterha, los ocho fueron interceptados por Thaabak y su enorme reptil Ompiax, quien dijo:

-¡A dónde creen que van! ¡De aquí no sale nadie hasta que yo lo decida!

-¡Thaabak! –Dijo Cehk, y Thaabak agitó su lanza creando una ventisca que sacó a volar a los ocho, y a las naves que los sobrevolaban.

-Ahora Ompiax, ¡devóralos! –Dijo Thaabak y Ompiax se abalanzó contra los ocho guerreros que estaban en el suelo, pero Cehk usó sus poderes de hierro para crear una barrera metálica con la que la criatura chocó. Luego Zonetar empezó a disparar los proyectiles de su nave hacia Thaabak, quien los bloqueó con su lanza.

-¡Sal de aquí, estorbo! –Exclamó Thaabak y otra vez lo sacó lejos con el poder de su lanza.

Rápidamente Aezter atacó con fuego a Ompiax, sin hacerle daño. Luego Folli atacó con raíces que hizo salir del suelo para atrapar las patas de la criatura y Viradix saltó encima de ella para atacar a Thaabak, pero éste le dio una patada cuando Viradix llegó arriba, y luego Ompiax se soltó de las raíces que lo sostenían. Después Vatrek intentó atacar a la bestia disparando con su cañón, sin hacerle daño. La bestia fue a atacar y Niballa le congeló la mandíbula, pero la bestia empezó a escupir fuego, el cual derritió el hielo. Luego Cehk creó púas metálicas las cuales fueron lanzadas por Gharof usando poder magnético, pero la coraza de la criatura era demasiado fuerte y no le hicieron daño.

-¿Acaso esta cosa es invencible? –Dijo Cehk y luego la criatura lanzó un coletazo que golpeó a los ocho que estaban luchando contra ella. Luego Hatrum intentó envestir a Thaabak con su nave, pero Ompiax justo a tiempo golpeó con sus garras la nave, destruyéndola, por suerte Hatrum saltó a tiempo de ella y resultó casi ileso.

-Folli, si vamos a morir en este momento, quiero que sepas que lo siento por haber matado a ese Goranator. –Dijo Niballa algo apenada al lado de Folli.

-Y yo lamento haberte dejado en ridículo esa vez. –Respondió Folli también apenada-. Debimos haber vuelto a llevarnos bien cuando pudimos.

-¡No digan eso! ¡Hoy no moriremos! –Dijo Viradix.

-Ahora, Ompiax, ¡acaba con ellos! –Dijo Thaabak, pero justo en ese instante se oyó una voz familiar diciendo:

-¡Alto ahí Thaabak!

-¿Laapax? –Dijo Vatrek y a lo lejos se vio un ejército de guerreros montados en Arañas del Desierto comandados por Laapax y su araña Dharak.

-¿Pero qué? –Dijo Thaabak.

-Ríndete ahora, no puedes contra tantos. –Dijo Laapax.

-Maldición, ¡maldición! –Gritó Thaabak frustrado-. Está bien, nos rendimos.

Luego de eso, Laapax esposó a Thaabak, y Ompiax, que estaba bajo el control de Thaabak, escapó ya que las arañas de desierto son su enemigo natural. Luego Vatrek le explicó la emergencia a Laapax, quien le dijo a los ocho:

-Vayan rápido, nosotros nos tomaremos esta ciudad para liberar a sus habitantes.

Y los ocho partieron en sus vehículos, y Hatrum con Zonetar se quedaron en la ciudad. Pero antes de que Cehk se fuera, Hatrum le deseó suerte otra vez.


Capítulo 20 - El Corazón de Ferkia

Los ocho agentes de la resistencia, llegaron a la antigua ciudad, donde Nofruz y su especie vivían. Era un lugar en ruinas, y había armaduras de Braatuor esparcidas por todo el lugar. Era algo macabro.

Mientras en el palacio de la ciudad, Kaex le dice a Nofruz:

-Ya, dinos dónde está el pasadizo.

-Justo aquí. –Dijo Nofruz, y presionó varios ladrillos con cierto patrón, luego de eso, el suelo se abrió mostrando unas escaleras que llevaban hacia abajo.

-Ahora guíanos a donde está. –Dijo Netrok.

-Síganme. –Dijo Nofruz.

Los tres empezaron a bajar por las escaleras hasta que llegaron a una cámara con un brillo verdoso en sus muros y con símbolos en ellos, y al centro había un enorme polígono de color rojo que brillaba.

-¡Ese es! ¡El Corazón de Ferkia! –Dijo Kaex sorprendido.

-Ya te traje a él, ahora ¿qué vas a hacer? –Preguntó Nofruz.

-Voy a absorber toda su energía y me transformaré en el ser más poderoso del universo. –Respondió Kaex fríamente.

-No Kaex, el que se apoderará del poder de ese artefacto seré yo. –Dijo Netrok.

-¿Qué? ¿Ahora me traicionas? ¡Netrok!

El Ardhan rio y dijo: -Desde el principio tenía mis propios planes.

Y Netrok sacó sus cuchillas con púas y atacó a Kaex, quien se defendió con su cetro. Mientras tanto Cehk y los otros estaban llegando abajo.

-¡Alto ahí Kaex! –Exclamó Vatrek llegando.

-¡Vatrek! ¡Y el resto! –Dijo Nofruz.

-¡No permitiremos que te apoderes del Corazón de Ferkia, Kaex! –Dijo Cehk.

-¡El corazón de Ferkia es mío! –Dijeron Kaex y Netrok al mismo tiempo, luego rápidamente pusieron sus manos en el polígono los dos al mismo tiempo y un brillo empezó a surgir de él. De pronto empezó a temblar.

-¡Salgamos de aquí! –Dijo Nofruz alarmado-. ¡Rápido!

Rápidamente los nueve subieron y salieron del palacio.

-Empiezo a sentirme muy cansado. –Dijo Viradix medio aturdido.

-Yo también. –Dijo Vatrek y cayó al suelo inconsciente, y el resto también, excepto Cehk.

-¿Qué les pasa? ¡Oigan! –Dijo Cehk y pensó: “Probablemente se están quedando sin energía vital”. Luego de eso, desde el palacio salió un ser enorme de color rojo con negro, con una gran guadaña y con grandes alas. El palacio fue destruido mientras el ser salía y el cielo se nubló con un tono muy rojizo. Cehk quedó atónito y dijo:

-Por Mata Nui.


Capítulo 21 - Katrok

El enorme ser miró a Cehk y dijo:

-Yo soy Katrok, el ser más poderoso del universo, y tú no eres más que un insecto.

-¿Tú eres Kaex? ¿O eres Netrok? –Preguntó Cehk aún estupefacto.

-Yo soy los dos. –Respondió Katrok-. Nos hemos fusionado al tocar el Corazón de Ferkia, y ahora éste está en mi interior. ¡Prepárate para ser aplastado!

Y Katrok expulsó una gran cantidad de energía sacando lejos a Cehk. Al caer al suelo y ponerse de pié, Cehk se dijo:

-¿Como Karzanhi derrotaré a este monstruo estando solo?

Luego Katrok disparó un haz de sombras dirigido a Cehk, quien lo esquivó corriendo, luego se acercó a Katrok e intentó atacarlo saltando con su espada, pero el enorme ser expulsó otra vez energía repeliendo a Cehk. Pero se levantó de nuevo y creó un gran puño de hierro para golpear a Katrok, pero éste lo cortó con su guadaña y dijo:

-Tú no puedes ganarme, soy el más poderoso. ¡Mi poder es infinito!

Y creó una gigantesca bola de sombras, la cual lanzó contra Cehk, quien intentó cubrir con una gran barrera metálica que creó, pero fue inútil, el ataque le llegó a Cehk con mucha fuerza, pero sobrevivió por su gran dureza.

-De verdad es el más poderoso, será imposible ganarle. –Se dijo.

-Veo que aún sigues con vida. ¡No eres más que un estorbo! –Dijo Katrok y preparó su guadaña gigante para matar a Cehk, y justo cuando lo iba a hacer, el Karinor L2 se estrelló contra él. Había sido Hatrum, pilotándolo y saltó antes de estrellarlo.

-¿Estás bien Cehk? –Preguntó Hatrum.

-Sí, estoy bien, pero algo herido. –Dijo Cehk quejándose un poco.

-¿Quién es ese monstruo?

-Su nombre es Katrok, ¡luego te explico!

Y tomó a Hatrum y corrió para esquivar los ataques sombríos de Katrok.

-Veo que hay otro insecto molestando. ¡Los mataré a los dos! –Dijo Katrok y creó otra bola enorme sombría, la cual impactó en Cehk, protegiendo a Hatrum.

-¡No! ¡Cehk! –Exclamó Hatrum.

-No te preocupes, estoy bien… -Dijo Cehk y cayó al suelo.

-¡Ahora ustedes dos morirán! –Dijo Katrok y preparó su guadaña, para atacar, pero Cehk se levantó de nuevo y detuvo la guadaña con su espada.

-¡Corre! –Le dijo Cehk a Hatrum.

-¡No te dejaré solo! –Respondió Hatrum-. ¡Prometimos que ambos volveríamos a nuestro mundo!

Luego de eso Katrok retiró su guadaña y Cehk saltó para atacarlo, pero éste se tele transportó y tomó a Hatrum con su mano.

-Te aplastaré, insecto. –Dijo y empezó a presionarlo.

-¡Suéltalo, monstruo! –Gritó Cehk, pero con su otra mano Katrok creó una bola de sombras aún más grande que las anteriores y dijo:

-¡Ahora muere!

Sin embargo en ese momento Katrok se detuvo, la bola de sombras se disolvió y soltó a Hatrum, luego puso sus manos sobre su cabeza y exclamó:

-¿¡Qué está pasando!?

Y unas voces se oyeron diciendo:

-Nosotros somos las almas de los Braatuor caídos. Estamos reteniendo la energía de este monstruo, pero no por mucho, atácalo mientras puedas.

-¡Las almas de los Braatuor! –Dijo Cehk-. Gracias, haré lo posible para destruir a este monstruo.

-¡Déjenme en paz! ¡¡Basuras!! –Gritó Katrok, y se inclinó hacia atrás.

-El corazón de Ferkia se encuentra en el pecho de Katrok. –Dijeron las almas-. Clava tu espada en él con todas tus fuerzas.

-Está bien. –Dijo Cehk y corrió hacia Katrok blandiendo su espada, saltó y con todas las fuerzas que le quedaban, hundió su espada en el pecho de Katrok, y el Corazón de Ferkia se dejó ver. Luego Cehk puso sus manos en el Corazón y empezó a tirarlo hacia afuera, Hatrum también se unió a él, y con todo lo que les restaba de aliento, desesperados, lograron sacar el Corazón de Ferkia de su pecho.

-¡No! ¡No puede estarme pasando esto! ¡No logro controlar tanta energía! –Gritó Katrok y unas luces empezaron a salir de él, seguido de una inmensa explosión de energía. Cehk creó una barrera de hierro para protegerse a él y a Hatrum.

El cielo se despejó, y todos los Ferkianos se levantaron, llenos de vida. Cehk quedó al lado del Corazón de Ferkia, y las voces de las almas dijeron:

-Esto lo estábamos planeando de antes de que muriéramos. Siempre supimos que alguien intentaría hacer algo como esto, y preparamos nuestros espíritus para que quedaran en el Corazón de Ferkia hasta que ocurriese esto.

-Por eso no había renacido ningún Braatuor, ya veo. –Dijo Cehk.

-Ahora que todo terminó, podemos renacer, muchas gracias.

Luego de eso el Corazón de Ferkia desapareció, yendo a algún lugar para que nadie lo encontrase de nuevo. Después llegaron los camaradas de Cehk junto con Nofruz al lugar.

-Ya todo terminó. –Dijo Nofruz-. Yo sabía a cerca del plan de mi raza, los Braatuor, por eso los conduje al Corazón de Ferkia. Aunque fue muy arriesgado, funcionó.

-Por fin. –Dijo Hatrum.

-¡Bien hecho Cehk! –Dijo Viradix.

-Muy bien. –Dijo Vatrek.

-Qué bueno es volver a estar con tanta vida. –Dijo Niballa.

-Muchas gracias Cehk. –Dijo Moljek.

-¡Qué alegría! –Dijo Folli.

-Te felicito, ser de otro mundo. –Dijo Gharof.

-Ahora les ordeno que vayamos a ciudad Zaanterha y formemos una nueva sociedad más justa. –Dijo Nofruz entusiasmado.

Y todos fueron rumbo a ciudad Zaanterha.


Capítulo 22 - De vuelta a casa

En ciudad Zaanterha, se destruyeron a todos los Maken RX9 y los Mylviox fueron liberados de su labor con los Gobernantes. Luego se empezaron a demoler los edificios de color negro, y quienes estaban entrenados en el elemento de la piedra, ayudaban a construir edificios nuevos. Nofruz quedó como el líder de ciudad Zaanterha, y todos fueron al Santuario del Nacimiento de la ciudad para presenciar algo: el renacimiento de los Braatuor. Cuando nació el primero, todos hicieron una gran ovación. Al día siguiente, Gedriz, quien estaba en coma, despertó y recuperó su memoria.

Días después en la nueva torre central, Vatrek le dijo a Cehk y a Hatrum:

-Les tengo una sorpresa.

-Me pregunto qué será –Dijo Cehk.

-Me encantan las sorpresas. –Dijo Hatrum. Y Vatrek los llevó a un laboratorio donde había una especie de máquina redonda y les explicó:

-He estado diseñando desde hace tiempo una máquina generadora de portales dimensionales, basándome en artefactos tecnológicos muy antiguos creados por los Grandes Seres, y por fin la terminé, pero sólo sirve para enviar a alguien al plano al que pertenece, algo perfecto para ustedes. Cehk y Hatrum quedaron maravillados, al fin regresarían a su mundo.

Después todos se reunieron al frente de la máquina para despedirse de Cehk y de Hatrum.

-Oye Hatrum, ¿te vas a ir sin pagarme mi nave? –Dijo Zonetar-. No, es broma, te extrañaré amigo.

-Yo también. –Dijo Hatrum algo triste.

-Cehk, te extrañaremos. –Dijo Viradix y le dio un abrazo a Cehk.

-Así es Cehk, fuiste un gran camarada. –Dijo Niballa y también lo abrazó.

-Sin ti estaríamos todos muertos ahora. –Dijo Nofruz-. Agente Cehk, gracias.

Luego Gharof, Moljek, Folli y Aezter se despidieron de él tambien. Después Vatrek dijo:

-Que primero pase Hatrum, él caerá en el lugar de donde vino en su mundo.

-Te extrañaré Hatrum. –Dijo Cehk.

-Yo también, Toa Cehk. Espero que volvamos a vernos en nuestro mundo. –Dijo Hatrum y entró a la máquina con el portal abierto. Luego Cehk entró y se despidió de todos adentro de ella.

En la isla Kacia, llegó Cehk, con su forma normal y dijo:

-¡Estoy de vuelta! ¡Sí! Debo ir a Kacia Onu-Koro a contar lo sucedido a Delme y a Turaga Maki, y luego ir al resto de las aldeas y contárselo a los demás Toa y… -Se detuvo y luego dijo:

-De verdad extrañaré a la Resistencia y a ese mundo. Qué mal que quizás no podré volver nunca.

Llegando a Kacia Onu-Koro, estaban Delme y Ahnia ahí, y lo recibieron con gran alegría, su amigo había regresado. Luego les relató todo lo que pasó en ese mundo, el planeta Ferkia, el cual nunca olvidará.


FIN DE LA SAGA

Personajes

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