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Infierno

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Han pasado unos pocos días desde que Tahkod, Ser Alfa del Fuego, absorbió el poder de la legendaria Kanohi Trankerkokiskorniahk, Máscara del Caos, y se fusionó con la maquinaria con la que el Gran Espíritu Mata-Nui controla el Universo Matoran.

Vavakx está muerto, Deriahk y su equipo – Menarji, Brutaka y Zakkond – fueron los únicos que lograron escapar hacia Bota Magna en una cápsula de emergencia luego de fallar al evitar que Tahkod asumiera el control.

Todos los habitantes del Universo Matoran cayeron bajo el control mental del infame Ser Alfa de Fuego; sin embargo, los pocos que no fueron tocados por su control mental comenzaron a organizar rebeliones.

Capítulo 1

Desde que Tahkod asumió el universo, Nektann había decidido unirse con otros rebeldes a su paso. Esto explica porqué estaba sentado en los Archivos de Metru-Nui con la líder Skakdi Riaxix, Makuta Bitil, tres Toa – Voxter, Khinsa y Velika, y un ex recluso del Abismo – Kapokhed.

"No podemos permanecer aquí más tiempo, debemos irnos ya." Dijo Riaxix.

"No seas tonta, Skakdi." Dijo Khinsa.

"¿Tienes una mejor idea, Toa?" Respondió Bitil. "¿Acaso quieres rogarle a Tahkod? Yo tengo dignidad."

"¿Qué vamos a hacer, Riaxix?" Susurró Nektann. "La Toa tiene razón, tal vez todo esto es en vano."

"No es verdad." Dijo Riaxix. "Estamos luchando contra un Ser Alfa parásito demente que controla al guardián de un universo. Valdrá la pena si lo derrotamos."

Khinsa suspiró, se levantó y marchó hacia un canal de agua. Ella no tenía nada contra Riaxix, pero tal vez en lugar de moverse de un lugar a otro como insectos deberían intentar hacer lo mismo que Deriahk – encontrar una salida de este universo. El reino de Teridax ya había sido un trauma que no estaba dispuesta a revivir.

De repente, el agua bajo sus pies comenzó a brillar e inmediatamente llamas gigantescas envolvieron su cuerpo por completo. Los gritos murieron en poco tiempo y entonces el agua volvió a ser agua. El equipo corrió al canal, y ahora sólo quedaban el cadáver quemado y la Kanohi Kualsi de la Toa de Luz.

"Está jugando con nosotros." Dijo Nektann.

"¿Qué hacemos ahora?" Preguntó Velika.

Antes de que alguien pudiese responder, una docena de Toa bajo el control mental de Tahkod marcharon lentamente hacia los rebeldes.

"Viva el Imperio…"

Era el momento de moverse, porque llegarían más Toa luego. De alguna manera, ellos tenían que llegar al Coliseo y usar un telescopio. Lo demás sería simple; apuntar a Bota Magna y dejar que Riaxix vea el planeta – mientras ella pueda ver el planeta, es capaz de teletransportarse a él –, ella tenía información importante para Deriahk.

El equipo se movilizó rápidamente a través de las sombras de los Archivos. Los esclavos Toa se encontraban de guardia en la mayoría de las entradas subterráneas al Coliseo, pero no en esta. Ellos se deslizaron a través de un túnel y abrieron la escotilla. Esperaron un momento más, y cuando no apareció ninguna fuerza hostil entraron al edificio y cerraron la escotilla detrás de ellos.

Mientras tanto, Mata-Nui, controlado por Tahkod, luchaba en vano para recuperar el control de su cuerpo, pero la voluntad del Ser Alfa del Fuego era más poderosa. Tahkod había percibido la presencia del equipo de Riaxix en el Coliseo y deseaba darles la bienvenida.

En el preciso instante en el que el equipo entró a la central de energía del Coliseo llegó el poder de Tahkod para pisotearlos. Velika apuntó su arma pero inmediatamente fue cubierto por llamas que aparecieron desde la nada.

Kapokhed no sabía nada acerca de Tahkod, pero sabía que tenía que sentir miedo. Voxter estaba en shock por la muerte de Velika, y Tahkod aprovechó este momento para invadir su mente. El Toa del Espacio sintió como si su alma estuviese siendo separada de su cuerpo; hubo luz, dolor e impenetrable oscuridad. Todos miraron.

"Viva el Imperio…" Las palabras vinieron de la boca de Voxter, la voz de Voxter, pero no era realmente Voxter.

Riaxix había tomado una decisión; Tahkod tenía que ser detenido antes de que mate o esclavice a miles de inocentes. Ella tenía que abandonar a su equipo y completar la misión sola. Ella miró hacia el techo del Coliseo y activó su poder ignorando toda duda o lamento. Mientras se teletransportaba lejos del caos de la habitación, Nektann la sostuvo.

En ese momento, Bitil comenzó a sentir un invasor en su mente. Kapokhed observó con horror mientras que su compañero Makuta era dominado.

Nektann y Riaxix aparecieron en la parte superior del Coliseo. Allí había un gigantesco telescopio. Los dos Skakdi corrieron hacia él y apuntaron hacia Bota Magna. Fue entonces cuando Voxter y Bitil entraron, ambos bajo el control de Tahkod, para detenerlos.

Nektann sostuvo a Riaxix, quien miró el telescopio una vez más y se teletransportó hacia lo que vio: Bota Magna.

Capítulo 2

Kruru abrió sus ojos sin saber cuánto tiempo había quedado inconsciente… ¿Unas horas? ¿Días? ¿Semanas?

Eso ya no importaba, porque algo más llamó su atención; unas barras metálicas estaban frente a él impidiendo que salga. Sin embargo, Kruru es el Ser Alfa del Hielo y una simple prisión no lo detendría.

Concentrando sus poderes elementales, cubrió su celda con hielo. Luego se preparó para dar un simple golpe y convertir su prisión en fragmentos de cristal, pero algo extraño ocurrió; antes que pudiera liberarse, los muros fueron cubiertos en fuego y la prisión volvió a su estado normal.

Kruru recordó lo que había pasado – su hermano, Tahkod, había poseído el Coliseo y ahora controlaba el mundo. Obviamente, siendo Tahkod el Ser Alfa del Fuego, el hielo era inútil.

"¡Gah!" Exclamó Kruru, con desprecio. "Y pensar que confiaba en él."

Mientras tanto, Kapokhed estaba en problemas. Nektann y Riaxix habían desaparecido y ahora él estaba solo frente a una horda de esclavos Toa. Él se preocupó en mantenerse lejos de sus enemigos, pero eso no podría durar para siempre.

Un Toa usando una Kanohi Kadin lo atacó desde el aire y luego lo sostuvo en la pared. Todos los demás caminaron lentamente repitiendo "Todos los rebeldes deben ser aniquilados".

Kapokhed usó su máscara y el Toa cayó al suelo inconsciente. Inmediatamente, aquel que lo sostenía se apresuró por atacar a los espíritus y ahora Kapokhed estaba libre.

Sin embargo, algún otro Toa con la Máscara de la Telequinesia y lo arrastró lentamente. Kapokhed estaba perdido, ahora sólo cerró sus ojos y esperó…

Y esperó… y esperó… nada ocurrió.

Él volvió a abrir sus ojos y vio algo impresionante y espeluznante al mismo tiempo. Parecía como si el tiempo se hubiese detenido alrededor de sus atacantes… ¿Pero cómo?

No tardó mucho en venir la respuesta; un ser del tamaño de un Toa, cubierto en armadura naranja y dorada, usando la gran Kanohi Vahi, Máscara del Tiempo.

"Considérate afortunado." Dijo su salvador. "Normalmente no me preocupo en salvar criminales. Soy Cronuk, Ser Alfa del Tiempo."

A pesar de todo lo que estaba pasando, Tahkod perdió interés en el Coliseo, sus Toa se encargarían de eso. Él tenía otras cosas en qué pensar. La Kanohi Ignika estaba en Ga-Metru supervisada por sus esclavos… pero sintió a alguien más…

Ese "algo" era Jikit, Ser Alfa de la Flora, quien estaba poniendo su plan en acción desde su escondite bajo Metru-Nui. En Ga-Metru aparecieron varias plantas inusuales, cada una más venenosa que la otra. Utilizando sus poderes Elementales, la Ser Alfa de Flora ordenó que las plantas liberaran sus gases venenosos en todo el distrito.

Lentamente, los gases cumplieron su objetivo e incapacitaron a los habitantes. Sin ninguna fuerza hostil que pudiese detenerla, la Ser Alfa le ordenó a una enredadera que recuperara la Kanohi Ignika.

Las plantas se ocultaron hacia las cloacas de la ciudad y le entregaron la máscara a su líder. Jikit había puesto la máscara a salvo… ahora era suya… y no permitiría que se la quitaran.

Capítulo 3

Tahkod dejó de sentir la presencia de la Máscara de la Vida… ¿Eso era bueno o malo? De todos modos, esa máscara no era rival contra su poder, así que decidió ignorar el incidente. Además, por alguna razón se estaba preocupando por mantener a sus subordinados bajo control; entre ellos Begra, un Av-Matoran, quien estaba patrullando la ciudad bajo control mental para detectar amenazas.

El Matoran no había luchado en días porque nadie se había atrevido a oponerse, pero hoy observó a alguien que nunca había visto antes. Su primera reacción fue identificarlo como un enemigo del imperio y se preparó para atacar. Su rival no hizo nada, lo observó.

El Av-Matoran activó sus poderes y disparó luz hacia su oponente, pero luego algo increíble ocurrió; su enemigo se multiplicó y ahora él no sabía a cual atacar. Los extraños se acercaron al Matoran y uno lo sostuvo; inmediatamente las copias desaparecieron.

El extraño entró en la mente de Begra y desgarró el control mental de Tahkod; ahora estaba libre y podía ver su salvador. Era un ser majestuoso en armadura dorada y azul.

"¿Quién eres tú?" Preguntó el Av-Matoran.

"Mi nombre en Xiord." Respondió su salvador. "Sé que ese nombre no significa nada para ti, pero mi título te dará más información. Me conocen como el Ser Alfa de Psiónica."

Kruru estaba aburrido. No podía salir, no podía moverse… lo único que podía hacer para entretenerse era disparar hielo a los barrotes de su prisión para ver una y otra vez el fuego consumirlo.

"¡Kruru!" Susurró alguien.

Kruru reconoció la voz de Manakk, Ser Alfa de Agua, quien estaba detrás de él.

"Tengo una idea." Dijo la Ser Alfa. "Dispara tu hielo a la celda y yo dispararé agua, así podremos cubrir las llamas y liberarnos."

Ambos Seres Alfa usaron sus poderes al mismo tiempo. Las llamas se activaron, pero esta vez el agua congelada resistió el tiempo suficiente para que Kruru diese un golpe en los barrotes y los transformara en fragmentos de cristal.

Sin pensarlo dos veces, corrieron.

Capítulo 4

Avak, un rebelde Skakdi, estaba oculto con su "compañera", Frixela, Toa de Movimiento. Él podía ver una patrulla Toa, pero una simple prisión mental solucionó ese problema.

Ellos habían llegado a Ga-Metru hace poco tiempo buscando la Kanohi Ignika. No la encontraron, pero vieron fluidos venenosos en el suelo que tal vez los llevarían hasta la máscara. En este momento, el camino los condujo hacia las cloacas de la ciudad. Ellos continuaron caminando, preparándose para lo peor.

Xiord, Ser Alfa de Psiónica, activó sus poderes de ilusión de modo que nadie lo pudiese ver ni a él ni a Begra. Ambos caminaron despreocupados por la ciudad de Metru-Nui hasta el lugar en donde se había llevado a cabo la batalla del equipo de Deriahk contra Tahkod hace pocos días. El lugar era repugnante y húmedo.

El Ser Alfa de Psiónica planeaba buscar la Kanohi Ignika, pero no estaba allí. Sólo vio un rifle cubierto de electricidad en el suelo. Pudo haberlo considerado un objeto insignificante, pero sintió algo – una mente activa – dentro del arma.

Leyendo la "mente" del objeto pudo descifrar que era un arma viviente perteneciente a Deriahk y que había "visto" lo que pasó con la Ignika. Xiord pudo dar una breve conclusión:

"Jikit"

Manakk y Kruru eran libres por ahora; sin embargo, tenían un universo que liberar y no podían perder tiempo.

Manakk activó su poder de teletransportación y ambos aparecieron en Ga-Metru. Kruru corrió hacia donde solía estar la Kanohi Ignika, pero la máscara no estaba allí. Xiord y Begra los vieron, y el Ser Alfa de la Psiónica desactivó su poder de ilusión, revelándose ante sus hermanos.

"¡Xiord!" Exclamó Kruru.

"Dime algo que no sepa." Respondió Xiord. "Por lo que estoy viendo en tu mente, intentan buscar la Ignika, como nosotros. Lamentablemente alguien nos… superó."

"¿Quién?" Preguntaron todos.

"Nuestra presumida hermana, la planta arrogante." Dijo Xiord.

"Jikit." Dijeron Manakk y Kruru.

Capítulo 5

Manakk, Kruru y Begra viajaron guiados por Xiord hacia su destino – la Ignika. Algo que sólo Xiord sabía era que dos seres más estaban adelantados a ellos, pero no sintió preocupación.

Evidentemente, Frixela y Avak llegaron antes y ahora estaban frente a algo horrible y hermoso al mismo tiempo. Una gigantesca mujer, compuesta de metal y flores, unida a un muro en una serie de plantas y enredaderas. En una de esas ramas la Toa pudo identificar la Kanohi Ignika.

Frixela se movió rápidamente hacia la enredadera por la máscara, pero antes de que pudiera tocarla, otra enredadera la sostuvo. Un zumbido entró en su mente y pudo escuchar una voz mental peligrosamente suave hablar.

"Eso es mío."

"¡Lo necesitamos!" Dijo Frixela, apenas pudiendo respirar.

"Tahkod es débil, tonto y confiado." Dijo la voz mental. "Yo lo derrotaré sola y luego me servirán a mí."

"¿Quién eres?" Pregunto la Toa.

"Ningún nombre es capaz de identificar mi gloria." Dijo la voz mental. "Pero he sido traída al mundo bajo el nombre de Jikit, Ser Alfa de Flora."

Frixela no podía respirar; el mundo se volvió borroso frente a ella, su cuerpo no respondía, la muerte se acercaba. Entonces, otra influencia mental más poderosa invadió la mente de Jikit.

"Suéltala."

La Ser Alfa de Flora no pudo resistir el comando mental y soltó a Frixela. La Toa dio un gran respiro, y Avak pudo ver a su salvador. Xiord estaba parado controlando a Jikit mentalmente. Manakk cubrió a la Ser Alfa planta con agua y luego Kruru congeló todo a su paso. Usando su telequinesia, Xiord acercó la Ignika suavemente hacia él – obviamente no la tocó.

En este momento Begra vio algo inusual; el agua de las cloacas comenzó a brillar. Xiord sabía lo que estaba pasando, Tahkod sabía en donde estaban y los destruiría mientras que todos estuviesen en el mismo lugar. El Ser Alfa de Psiónica usó su telequinesia y movió al Matoran. Inmediatamente el agua se convirtió en fuego y Jikit fue quemada casi instantáneamente.

Manakk tomó una decisión, los Seres Alfa eran importantes en la resistencia del universo, pero Avak y Frixela podrían enviar la Ignika a Deriahk en Bota Magna. Usando sus poderes, teletransportó la Ignika y sus mensajeros fuera del incendio.

Frixela y Avak aparecieron con la Ignika en un hangar con una cápsula de emergencia. Sin dudar entraron, activaron la cápsula y fueron lanzados fuera del Universo Matoran.

Avak tenía mucho en qué pensar. Cuando Deriahk lo vea posiblemente lo matará, torturará… o quién sabe qué. Sin embargo, le tenía menos miedo a Deriahk que a Tahkod.

Capítulo 6

No pasó mucho tiempo desde que Kapokhed fue rescatado por Cronuk. Ahora ambos estaban en un depósito del Coliseo, y Cronuk estaba buscando algo en medio de las reliquias.

"¿Qué es lo que buscas?" Preguntó Kapokhed.

"Siempre pienso en grande." Respondió Cronuk.

Tras decir esto, el Ser Alfa de Tiempo emergió con una máscara.

"¿Para qué necesitas esta máscara?" Preguntó Kapokhed.

"Preguntas demasiado." Dijo Cronuk. "Pero… debes saber lo que quiero hacer. Vavakx usaba esta máscara antes. Como todos sabemos, las máscaras Kanohi tienen una imprenta vital de su usuario, que luego puede usarse para revivirlo en caso de que entre en coma."

"Estás pensando en…" Comenzó Kapokhed.

"Exacto." Continuó Cronuk. "Utilizaré esta máscara para revivir a Vavakx y así podrá ayudarnos."

Manakk, Kruru y Xiord estaban atrapados en medio de un incendio. Era imposible resistirse ahora; aunque Manakk los teletransportase a todos, Tahkod los seguiría por la eternidad.

Todos sabían que era el fin, incluso Xiord demostró preocupación. Sin embargo, el mundo se distorsionó de repente…

"¿Qué ocurre?" Preguntó Kruru.

Frente a él estaba Cronuk, usando la Máscara del Espacio para paralizar el espacio alrededor de las llamas.

"Debemos poner en marcha mi plan." Dijo Cronuk. "Manakk, sácanos de aquí."

Manakk activó su poder de teletransportación y ahora el equipo estaba en las calles de Le-Metru.

"¿Cuál es tu plan, Cronuk?" Preguntó Kapokhed.

"Ghyi… ella es la respuesta." Dijo Cronuk.

Todos se paralizaron al oír el nombre; Ghyi, Ser Alfa de Vida, era un ser peligroso incluso para los demás Seres Alfa.

"¿Acaso alguien como Ghyi podría ayudarnos?" Dijo Xiord sarcásticamente.

"Es nuestra hermana…" Dijo Cronuk. "Iremos a buscarla."

Capítulo 7

Manakk cerró sus ojos y pensó mientras que los teletransportaba a todos hacia el sur, en donde se encontraba la legendaria Ghyi. Todos aparecieron en medio de un templo oscuro, y caminaron. Mientras más profundo viajaban en el templo, más cosas extrañas podían ver; Kapokhed estaba asombrado porque los objetos en el camino parecían estar vivos y observando al equipo – obviamente, siendo la Ser Alfa de la Vida, Ghyi tenía la maravillosa y horrible habilidad de dar vida a todo lo que tocaba.

Cuando el equipo llegó al final del templo, sólo encontraron una puerta cerrada. Incluso los poderes de Cronuk eran incapaces de destruirla.

"¿Cómo entraremos?" Preguntó Manakk.

Una voz grave respondió. "Diciéndome lo que desean aquí."

Todos buscaron aquel que habló hasta que Kruru vio la puerta y se dio cuenta de que estaba viva.

"Ghyi no tiene tiempo para los problemas de los mortales… pero detecto algo interesante." Dijo la puerta. "Tres de ustedes tienen un lazo inconfundible… un lazo presente en mi Ghyi. Si son sus hermanos pueden pasar, pero aquellos que los acompañan deben quedarse afuera."

Kapokhed y Begra sabían que la puerta se refería a ellos. De todos modos, entrar podría ser peligroso, así que prefirieron obedecer y esperar afuera. La puerta se abrió y dejó pasar a Manakk, Kruru y Xiord. Kapokhed se preguntó lo que pasaría ahora.

Los tres Seres Alfa entraron en la habitación de la legendaria Ghyi, y la vieron por primera vez en milenios. Ella era joven, hermosa en su armadura dorada, usando una gran Máscara de la Verdad.

"¿Qué desean de mí?" Preguntó Ghyi.

"Hermana, necesitamos tus habilidades y tu conocimiento." Dijo Cronuk. "Nuestro hermano y líder, Vavakx, murió hace poco. Tenemos su máscara con nosotros, y queremos que lo traigas de vuelta."

"Nada es imposible, Cronuk." Explicó Ghyi. "Pero siempre existen obstáculos. Todo tiene un precio y en esta ocasión el precio es alto."

"¿Qué necesitas?" Preguntó Xiord.

"La vida es una fuerza reciclable." Dijo Ghyi. "Si quieren a Vavakx de vuelta, uno de ustedes debe sacrificar su cuerpo por él."

"Un cuerpo…" Dijo Manakk.

Todos se miraron varias veces, esperando que uno avanzara y se ofreciera. Poco después, Kruru avanzó y comenzó a hablar:

"Yo lo…"

Cronuk detuvo el tiempo y avanzó.

"Yo lo haré."

"Eres valiente y noble, hermano." Dijo Ghyi. "Has superado la prueba. No necesito un cuerpo, necesito saber que sus intenciones son puras. Aunque mi Kanohi pudo haberme asegurado la verdad de tus palabas, quise ponerte a prueba. Dame la Máscara del Espacio."

Cronuk entregó la Máscara del Espacio y observó lo que hizo Ghyi. La máscara flotó y brilló intensamente; partículas de tierra en el piso comenzaron a flotar y formaron un tornado alrededor de la máscara. Las partículas se comenzaron a unir y brillar tomando forma y color. Cuando la tierra tomó la forma de un cuerpo, hubo una explosión de luz y todos fueron alejados con gran fuerza.

La energía de la vida tocó a Manakk y Cronuk, quienes luego sintieron que sus cuerpos se unían. Repentinamente tomaron su forma fusionada, Manauhk.

Junto a Ghyi estaba un cuerpo negro, envuelto en armadura de plata. Una vez más, Vavakx se levantó en toda su gloria.

Antes de que el Ser Alfa del Espacio pudiese preguntar, Ghyi usó su telequinesia y expulsó bruscamente a sus visitantes.

Kapokhed vio la puerta abrirse. Entonces, Vavakx, Manauhk, Xiord y Kruru salieron. Vavakx contemplaba su cuerpo y observaba, desorientado. Sus ojos azules destellaron y entonces habló.

"Maldito Tahkod. Lamentarás tu traición."

Energía cósmica inundó el lugar… Tahkod estaba en problemas; Vavakx había vuelto y ahora todo su trabajo estaba en peligro. El imperio estaba en peligro y todo lo que Tahkod podía hacer ahora era esperar en el Coliseo la llegada de Vavakx. Sea como sea, lo derrotaría con todo su poder cuando llegara el momento y eliminaría a todos los Seres Alfa de una vez por todas.

Tahkod concentró su energía en el Coliseo, despreocupándose de todo lo demás en el Universo.

Los esclavos Toa estaban siendo liberados de su control mental… pero pronto Tahkod volvería a tomar el mando.

Capítulo 8

Al ver a Vavakx; Kapokhed y Begra mantuvieron silencio.

Tenía al menos 3 metros de altura. Su armadura era negra y plata cubierta de zafiros, sus ojos azules brillaron dándole un aire de sabiduría y amenaza.

"¿Qué ocurrió detrás de esa puerta?" Preguntó Begra.

"Debemos agradecerle a Ghyi por eso…" Dijo Kruru.

Mientras tanto, en el reino de Karzahni, Rakabra y Gorast viajaban en camino a Metru-Nui. El agua era lava ardiente, el cielo era gris y la tierra estaba devastada.

Un ejército Toa las atacó por detrás. Rakabra, siendo una fusión, estaba especialmente preocupada ahora porque uno de esos Toa usaba una Máscara de la Fusión – peor aún, la estaba activando.

Rakabra sintió que su cuerpo cambiaba y que se separaba, entonces ella volvió a ser aquellas que antes la componían – Rakaralu y Brekra.

El ejército avanzó más y un Toa de Gravedad masacró a Brekra. Rakaralu y Gorast estaban solas ante una horda que las destruiría.

De repente el mundo cambió. El agua volvió a la normalidad, el cielo de despejó y la tierra floreció. Los Toa cayeron al suelo y despertaron. Esta vez eran ellos mismos, lo cual significaba que Tahkod ya no estaba controlando sus mentes.

"Eso fue… demasiado fácil…" Dijo Gorast.

El mundo se volvió a distorsionar alrededor de ellas y de repente estaban en Metru-Nui. Frente a ellas estaba Vavakx, en toda su gloria reptil. Junto a él, Manauhk observaba a todos los habitantes de la cuidad regresando a la normalidad.

El equipo miró hacia el Coliseo. El edificio brillaba de rojo intenso… Tahkod no había sido eliminado. Pero eso no duraría mucho…

Capítulo Extra

Ahkmou caminaba con sus seis patas en medio del Continente Sureño del Universo Matoran en busca de la entrada a Karda-Nui. Tras haber sido transformado en un insecto luego de diversas traiciones, ya no tenía ninguna razón de vivir. Él entraría al núcleo del universo y esperaría que las tormentas energía lo mataran rápido.

En su camino vio algo; una tribu de criaturas parecidas a lobos caminaba. Uno de ellos tenía una Máscara de la Incomprensión en sus manos. Ahkmou los siguió un rato hasta llegar a una cueva. Con su nueva forma, nadie lo reconocería como un espía – por lo menos no tan rápido.

Él pudo ver cómo es que los lobos colocaban la máscara en un pozo de agua.

Tras unas cuantas palabras, la líder de la tribu puso unos cuantos líquidos y los demás miembros se arrodillaron. El agua del pozo se elevó y comenzó a cambiar, tomando la forma de un cuerpo. Cuando el agua terminó su transformación, Ahkmou veía a un Toa de Sombras. Fue en ese preciso momento en el que un miembro de la tribu clavó su espada en Ahkmou, matándolo como el insecto que era.

El Toa de Sombras se levantó y otro miembro de la tribu se acercó.

"El mundo ha enloquecido. Te hemos traído para que luches en nuestro nombre."

"Zakkond…" Dijo el Toa. "Sentirás mi venganza, Zakkond… yo, Peduik, te mataré."

La tribu ignoraba la amenaza; Peduik desplegó alas desde su armadura y voló.

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